Adiós Bennu: la NASA regresa a la Tierra con pedazos del asteroide

Siete meses después de aterrizar en el asteroide Bennu en un intento de recolectar muestras, la sonda estadounidense OSIRIS-REx acaba de comenzar su viaje de regreso. En su equipaje, una carga preciosa que probablemente arrojará luz sobre la formación del sistema solar.

Cuatro años después de su lanzamiento desde Florida, la sonda OSIRIS-REX llevó a cabo su intento de muestrear el asteroide Bennu (500 metros de ancho) el pasado mes de octubre. Durante esta maniobra, intentada a más de 330 millones de kilómetros de la Tierra, la nave descendió en espiral antes de tocar la superficie del objeto durante unos segundos, explotando un poco de gas nitrógeno en el extremo de su brazo para liberar material. Estos trozos de roca y polvo fueron luego recogidos por el cabezal de muestreo. El objetivo era conseguir al menos sesenta gramos. Misión cumplida.

Un largo viaje a casa

Desde octubre, OSIRIS-REx ha permanecido en el entorno del asteroide, esperando el momento adecuado para abandonar la escena. Finalmente, llegó el momento de irse. Aproximadamente a las 10:16 p.m. PST del lunes, la sala de control de la misión de Lockheed Martin, ubicada en Littleton, Colorado, recibió la confirmación de que su barco había encendido con éxito sus propulsores principales para alejarse de Bennu aproximadamente dieciséis minutos antes. Siete minutos después, la nave espacial comenzó oficialmente su largo viaje a casa.

Esta secuencia de salida fue la maniobra más importante de la misión desde que la sonda llegó a la órbita alrededor de Bennu en 2018. El objetivo era cambiar la trayectoria y velocidad de la nave para que su trayectoria se cruzara con la de nuestro planeta Tierra en dos años. Durante su viaje, la sonda girará alrededor del Sol dos veces, viajando más de 2,3 mil millones de kilómetros para ponerse al día con la Tierra.

Si todo sale según lo planeado, OSIRIS-REx normalmente debería regresar a la Tierra el 24 de septiembre de 2023 para dejar su paquete en el desierto de Utah (Estados Unidos). Estas serán las muestras más grandes recolectadas por una misión de la NASA desde que los astronautas del Apolo regresaron con rocas lunares.

asteroide bennu
El asteroide Bennu, fotografiado el 17 de enero por la sonda Osiris-Rex de la NASA. Crédito: NASA / Goddard / Universidad de Arizona / Lockheed Martin

Una reliquia del sistema solar

Una vez recuperada, la cápsula será transportada a las instalaciones de conservación del Centro Espacial Johnson de la agencia estadounidense en Houston. Aquí se tomarán las muestras para su distribución a varios laboratorios de todo el mundo. La NASA también sellará el 75% de estas rocas para que las generaciones futuras puedan estudiarlas con sus tecnologías.

Bennu es una reliquia casi sin cambios durante unos 4.600 millones de años, analizar sus restos con instrumentación de última generación nos permitirá vislumbrar la formación de nuestro sistema. Este material también podría contener precursores moleculares que pueden haber llevado a la evolución de la vida en la Tierra.


.