Armas nucleares: qué son y por qué nos asustan

Ciencia, tecnología, innovación: estas son palabras que escuchamos todos los días en muchos aspectos de la sociedad. Todo descubrimiento científico tiene el potencial de mejorar o resolver algunos problemas, combatir enfermedades, ahorrar tiempo. Pero, ¿puede la ciencia convertirse en un arma letal? Averigüemos más sobre armas nucleares que aterrorizan tanto al mundo.

Una breve historia del átomo.

En la antigüedad átomos significaba “indivisible”, los eruditos lo consideraban la parte infinitamente más pequeña, que ya no podía descomponerse. Los filósofos griegos y romanos ya se acercaron a la química y la física: era Demócrito Hacia el 400 a. C., fue el primero en proponer la teoría según la cual la materia está compuesta por diminutas partículas, diferentes entre sí, llamadas átomos y de su unión surgen todas las sustancias.

Recién a principios del siglo XIX los científicos retomaron esta teoría para explicar algunos fenómenos; Juan Dalton, en 1808, basándose en los estudios de sus predecesores (Antoine Lavoisier y Joseph Louis Proust), teorizó nuevas ideas sobre el tema sin experimentar nunca con ellas. Tras el descubrimiento de la radiactividad natural a finales del siglo XIX se abrió un nuevo capítulo: i procesos físico-nucleares que interesaba a las moléculas consideradas estables hasta ese momento, se descubren en cambio capaces de movimientos e intercambios de energía.

En las primeras décadas del siglo XX se refinaron las investigaciones y las herramientas para realizarlas y la física de partículas vistió los “modelos nucleares” que conocemos y seguimos estudiando en la actualidad.

¿CÓMO SE UTILIZA LA ENERGÍA NUCLEAR?

Hay mucha discusión sobre la seguridad de la fisión nuclear, o la energía que algunos elementos radiactivos como uranio, se producen a través de reacciones físicas. Para ello existen centrales eléctricas, plantas industriales formadas por grandes volcanes de hormigón, dentro de las cuales uno o varios reactores controlan la reacción: una cadena de eventos genera vapor a altas temperaturas y presiones que finalmente produce electricidad (L. De Paoli, Energía nuclearEl Mulino).

Algunos argumentan que la energía producida de esta manera reduce las emisiones de dióxido de carbono en comparación con el carbón, el petróleo y el gas natural. Otras personas se oponen, alegando que la energía nuclear es una amenaza para la población y el medio ambiente. El accidente más grave en una planta ocurrió en 1986 en Chernóbil, en la actual Ucrania; seguida por la de Isla de las tres millas en los Estados Unidos en 1979 y más recientemente desastre de fukushima causado por un tsunami en 2011.

la bomba atómica

Si lo usamos en algunas frases mientras jugamos, el término “atómico” significa algo muy fuerte, decisivo, explosivo, incontrolable. Así también cuando se trata de la armas nucleares que están con sus horribles hermanas, a saber, las biológicas, químicas y radiológicas, en el gran arsenal de armas de destrucción masiva.

La construcción y uso militar de estos medios nunca tiene una intención positiva. Muchos países del mundo están en posesión y mantienen esta fuerza como elemento de poder y terror. El primero y único (¡seguimos esperando!) que utilizó bombas de fisión atómica fue EE.UU. durante la Segunda Guerra Mundial. Para finalmente debilitar la resistencia de Japón.

En esos años, un grupo de científicos europeos se refugiaron en Estados Unidos, entre ellos el italiano Enrico Fermide hecho, las investigaciones de Albert Einstein al respecto habían continuado hasta el punto de persuadir al entonces presidente Roosevelt de poder construir bombas con principio de la fisión nuclear.

El proyecto entre la ciencia y la guerra

los “Proyecto Manhattan”, el programa de construcción en curso, alcanzó rápidamente la realización y las pruebas el 16 de julio de 1945 en los laboratorios de Los Álamos, en el desierto de Nuevo México. No tomó mucho tiempo convencer al gobierno de los EE. UU. de que el arma era realmente poderosa: el primera bomba de uranio (llamar Niñito) se dejó caer en el centro de la ciudad de Hiroshima el 6 de agosto del mismo año. Después de 3 días la segunda bomba, la Hombre gordo, destruyó Nagasaki. Este ataque letal podría leerse mejor en las páginas de El gran sol de Hiroshima de Karl Brückner que cuenta la historia a través de los ojos de dos hermanos supervivientes pero que padecen eternamente los efectos de la radiación.

¿Qué sucede después en el mundo?

L’Unión Soviéticasiempre compitiendo con Estados Unidos, ciertamente no pudo quedarse atrás y experimentó la primera bomba en 1949. Le siguieron otras naciones como Reino Unido (1952), Francia, Porcelana, Israel en los años 60, Sudáfrica, India en los años setenta y Pakistán en 1983. El Corea del Norte realizó la primera prueba en 2006. Además de las ojivas aéreas, se pueden actualizar otras armas como misiles, proyectiles de artillería, minas y torpedos navales.

Aunque en 1955 la Manifiesto Russell-Einsteindonde las dos grandes personalidades invitaron a científicos de todo el mundo a debatir sobre los riesgos que corría la humanidad, Sudáfrica fue el único país que eliminar voluntariamente su propio programa nuclear. Otras naciones, además de las ya mencionadas anteriormente, comparten armas nucleares ya que pertenecen a la OTAN (organización internacional para la colaboración en el sector de la defensa), por lo que poseen armas en sus territorios en algunas bases militares: estamos hablando de Bélgica, Alemania , Países Bajos, Turquía e Italia.

Después de la independencia de la antigua Unión Soviética, algunos estados como Bielorrusia, Kazajstán y Ucrania se encontraron lidiando con armas nucleares y desmantelando o devolviéndolas a Rusia que hoy, junto con los Estados Unidos, posee la mayor cantidad de armas de destrucción masiva.

Equilibrio del terror

En los políticos se utiliza el término “equilibrio del terror” para describir esa paz, como durante la Guerra Fría, en la que dos superpotencias se garantizan mutuamente que tienen una manera de destruir todo el mundo pulsando el famoso “botón rojo”. A través de este miedo mismo, es decir, el hecho de que efectivamente existe la posibilidad de aniquilar toda la vida, parecería que se evita el conflicto.

En italiano esta fórmula se llama oxímoron: es una figura retórica en la que se combinan en una misma oración dos términos de expresión que son opuestos entre sí, como “silencio ensordecedor”, “falsa verdad”, “momento infinito”.
Ahora bien… en defensa del razonamiento y la lógica, ¿no sería más sencillo no tener armas, enemigos, poderes sobre la libertad de los demás?