Científicos encuentran microplásticos en sangre humana por primera vez

A estas alturas, todos son conscientes de que la contaminación plástica es un gran problema y un peligro ambiental, como lo demuestran las innumerables horas de imágenes que muestran playas atestadas de plástico, vertederos masivos y animales marinos con el estómago obstruido. Sin embargo, la contaminación plástica más generalizada y generalizada puede pasar desapercibida. Se han encontrado pequeñas piezas de plástico con un diámetro de 5 milímetros o menos, denominadas microplásticos, en el agua, el aire, los alimentos y en el interior de innumerables especies, incluidos los humanos.

Una nueva investigación agrega una nueva dimensión al alcance de la contaminación por microplásticos, al encontrar tales partículas de polímero dentro del torrente sanguíneo de los humanos por primera vez. Pero a pesar del impactante descubrimiento, no está claro si causan algún efecto adverso en nuestra salud.

Crédito: Wikimedia Commons.

Los hallazgos fueron informados por un equipo de investigadores dirigido por el profesor Dick Vethaak, ecotoxicólogo de la Vrije Universiteit Amsterdam en los Países Bajos. Los científicos adaptaron una técnica existente para detectar y analizar partículas tan pequeñas como 0,0007 milímetros, un rango de tamaño que es hasta 100 veces más pequeño que el ancho de un mechón de cabello.

Con esta técnica, los investigadores analizaron muestras de sangre de 22 donantes anónimos, todos sanos. Encontraron partículas de plástico en muestras de 17 participantes. La mitad de las muestras de sangre contenían plástico PET, del tipo que normalmente se usa en las botellas de bebidas. Un tercio de las muestras contenía poliestireno, el material espumoso que se utiliza para envasar alimentos y otros productos alimenticios. El polietileno, el tipo de plástico que se usa para hacer las bolsas de compras, seguramente también aparecerá: se detectó en aproximadamente una cuarta parte de las muestras de sangre.

Estos hallazgos no son tan sorprendentes en sí mismos, considerando la prevalencia de los microplásticos. Las diminutas partículas de plástico son tan ligeras que efectivamente se transportan por el aire, transportadas por el viento incluso en las áreas más remotas del mundo, como glaciares de montaña e islas en medio del Pacífico. Un estudio de 2018 estimó que los humanos ingieren alrededor de 100 000 microplásticos al año, una cantidad equivalente al peso de una tarjeta de crédito cada semana.

Algunos de estos microplásticos se ingieren directamente de una variedad de fuentes, como los tupperware que usamos para envolver alimentos y bebidas. Otros microplásticos llegan al cuerpo humano de forma indirecta, ascendiendo por la cadena alimentaria. Una porción de mejillones de consumo en Europa podría contener unas 90 piezas de microplástico, según un estudio. El consumo puede variar mucho entre naciones y generacionespero parece que los ávidos comedores de mejillones podrían comer hasta 11.000 microplásticos al año.

Los microplásticos también han sido encontrado en conservas de pescado e incluso en sal marina. Un kilogramo puede contener más de 600 microplásticos, es decir, si consume la ingesta diaria máxima de 5 gramos de sal, eso equivale a ingerir tres partículas microplásticas al día. Incluso los mosquitos ingieren microplásticos, que ascienden en la cadena alimentaria después de ser comidos por otros animales. Los bebés pueden ingerir 10 veces la cantidad de microplásticos que los adultos, según un estudio de 2021, probablemente debido a su mayor exposición a biberones y juguetes.

Se encontraron microplásticos en las heces de los humanos, por lo que estaba claro que están presentes en nuestros cuerpos, pero esta fue la primera vez que un estudio mostró que los microplásticos también se pueden encontrar en el torrente sanguíneo. Eso es definitivamente preocupante, aunque no hay forma de saber en este momento cómo se ve afectada nuestra salud.

Otros estudios en el futuro pueden evaluar el daño, si lo hay, pero si estas partículas pueden viajar por todo el cuerpo, transportadas por el torrente sanguíneo, podrían llegar a los órganos con consecuencias imprevistas. Un punto importante de preocupación es la posibilidad de que estos microplásticos puedan atravesar la barrera hematoencefálica, donde pueden desencadenar algunas enfermedades. Por ahora, nadie lo sabe, pero el problema de los microplásticos solo empeorará.

La actividad humana es responsable de producir más de 18 billones de libras de plásticos. Para 2040, esta cifra se duplicará, y con ella también lo hará la cantidad de microplásticos en el aire, el agua y los alimentos que respiramos, bebemos y comemos.

Los hallazgos aparecieron en la revista Exposición y Salud.