Cómo Covid-19 redujo la cantidad de rayos en la Tierra

El confinamiento general que marcó el inicio de 2020 estuvo acompañado de una caída en el número de rayos a escala planetaria. Este fenómeno está relacionado con la disminución de la contaminación del aire en todo el mundo. En cualquier caso, esto es lo que avanza un nuevo estudio, cuyos resultados fueron presentados en el AGU Fall Meeting 2021 (Nueva Orleans).

La profunda desaceleración económica y social que acompañó a la pandemia de Covid-19 en 2020 ha tenido muchos impactos en el medio ambiente, el más notable probablemente sea la caída drástica de la contaminación del aire a nivel mundial. Este colapso en las concentraciones de partículas finas y ciertos gases como los óxidos de nitrógeno o el ozono había ocupado los titulares de muchos medios internacionales. Sin embargo, en retrospectiva, los científicos han identificado efectos más inesperados.

El rastro del confinamiento en los datos de observación de rayos

Recientemente, un grupo de investigadores descubrió que se produjo una disminución en la actividad eléctrica global cuando los principales países del mundo estaban confinados. De hecho, las redes de monitoreo de rayos han demostrado que entre marzo y mayo de 2020, el nivel keraúnico global ha caído casi un 8%. Además, al verificar los datos de los rayos con las mediciones satelitales de la contaminación del aire, los investigadores notaron una clara correlación entre las dos variables.

Actividad keraunica del rayo Covid-19
Número de relámpagos medidos por la World Wide Lightning Location Network entre 2018 y 2021. Los períodos de marzo a mayo están marcados con un inserto verde para 2018 y 2019 y con un inserto rojo para 2020. Además, el número de relámpagos contados para cada uno de estos períodos se informa. Créditos: Yakun Liu y col. 2021.

El vínculo entre la actividad eléctrica y los aerosoles.

Para comprender cómo se pueden vincular estos parámetros, conviene hacer una pequeña digresión. En las nubes cumulonimbus, los innumerables choques entre las partículas de hielo organizan la separación de las cargas esenciales para la electrificación de la nube. Sin embargo, para formarse, los cristales de hielo y otros aguanieve requieren la presencia de un pequeño polvo en el que la nucleación podrá comenzar. Llamados aerosoles formadores de hielo, son parcialmente liberados a la atmósfera por las actividades humanas. Con menos contaminación, el aire está menos cargado de aerosoles y, por lo tanto, la cantidad de cristales de hielo formados tiende a disminuir.

Sin embargo, con menos partículas de hielo, el mecanismo de separación de carga se vuelve menos eficiente. La disminución en la cantidad de aerosoles en el aire en el momento de la contención habría reducido la capacidad de las nubes de tormenta para electrificarse y generar descargas de rayos. Finalmente, tenga en cuenta que el trabajo anterior ha demostrado que entre 2019 y 2020, la actividad de los rayos aumentó en más del 200% sobre el Mar de Tasmania luego de la circulación de polvo de los incendios australianos. Estas observaciones confirman una vez más la importancia de los aerosoles en los mecanismos de electrificación de las nubes.


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