Conchas de caracol para reconstruir la paleoprecipitación

Un grupo de investigadores de laInstituto del Medio Ambiente de la Tierra (Academia de Ciencias de China) demostró que el análisis de ciertas conchas de caracoles fósiles permitía restaurar la paleoprecipitación con mucha precisión. Los resultados fueron publicados en la revista Geoquímica y Cosmoquímica este 5 de mayo.

El estudio de eventos meteorológicos extremos antes de la era instrumental es una tarea difícil por decir lo menos. De hecho, si los paleoclimatólogos tienen muchas herramientas para restaurar las variables climáticas del pasado, la resolución temporal es generalmente demasiado baja para dar cuenta de los extremos que ocurren en el paso de tiempo por hora o por día.

Conchas de caracol, archivos paleoclimáticos de muy alta resolución

La precipitación está sujeta a una fuerte variabilidad espacio-temporal. Sin embargo, los investigadores han descubierto que las conchas de caracoles fósiles podrían usarse en el contexto deuna reconstrucción de la precipitación continental en un paso de tiempo diario a semanal, lo suficientemente preciso como para capturar los episodios más extremos. Estos mismos científicos habían utilizado previamente conchas de bivalvos como indicadores geoquímicos de escala horaria a diaria para áreas marinas.

Caracoles
conchas de cathaica fasciola, la especie utilizada en este estudio. Créditos: Min-Zhao Zhang y coll. 2015.

Después de las aguas, los investigadores centraron su atención en los continentes. Y los resultados preliminares son alentadores ya que las observaciones realizadas de abril a septiembre de 2020 mostraron una relación muy estrecha entre el delta oxígeno-18 (δ18O) y la precipitación medida en campo. Mas presisamente, episodios de fuertes lluvias aparecen en las conchas como excursiones negativas de δ18O. El vínculo es además tan estrecho que permitiría una reconstrucción cuantitativa.

Un método innovador que pronto debería dar sus primeros resultados

Si no parecen mucho, estas conchas de caracol constituyen archivos paleoclimáticos de muy alta resolución que deberían permitir restaurar las fluctuaciones meteorológicas del pasado mucho más allá del período instrumental. Por estas razones, los investigadores ya han tomado varias muestras de conchas fósiles, presentes en abundancia en los depósitos de loess que rodean China.

Aquí, el objetivo obviamente es restaurar las variaciones regionales de las lluvias monzónicas, pero el método es aplicable para cualquier lugar donde las conchas se fosilizan regular y abundantemente. A la espera de los resultados de los análisis en curso, siempre se puede buscar conocer más sobre la especie de caracol terrestre en la que los investigadores basaron su trabajo, es decir cathaica fasciola.