Cruzar un punto de inflexión habría precipitado la Pequeña Edad de Hielo

Un estudio publicado recientemente en la revista NaturalezaComunicaciones muestra que la circulación del océano Atlántico Norte probablemente pasó un punto de inflexión antes del inicio de la Pequeña Edad de Hielo. Este descubrimiento tiene fuertes implicaciones para las próximas décadas, ya que el derretimiento acelerado del hielo del Ártico puede volver a desestabilizar esta circulación.

Entre los siglos XIV y XIX hubo un período climático más frío conocido como el pequeña edad de hielo. No acorde con los períodos glaciales, esta anomalía climática se manifestó principalmente a escala regional, particularmente en Europa y América del Norte. Fueron entonces recurrentes inviernos severos y veranos inclementes, lo que permitió que los glaciares se expandieran varias veces.

Dado que el enfriamiento no fue globalmente síncrono, la temperatura media de la Tierra era sólo unas décimas de grado más baja en comparación con la que prevaleció durante el período 1850-1900. Si bien a menudo se invocan el sol y las erupciones volcánicas, las causas y los mecanismos de esta anomalía aún son difíciles de desentrañar en la actualidad, en parte porque es una fluctuación relativamente modesta en el clima global.

pequeña edad de hielo
Representación simplificada de la circulación oceánica del Atlántico Norte. Las aguas relativamente cálidas y saladas se muestran en rojo y las frías y menos saladas en azul. Créditos: Beatriz Arellano-Nava & col. 2022.

Circulación del Atlántico Norte, punto de inflexión y pequeña edad de hielo: una relación compleja pero crucial

Sin embargo, un grupo de investigadores de la Universidad de Exeter (Inglaterra) demostró que el sistema de corrientes marinas del Atlántico Norte había cruzado un punto de inflexión justo antes de la instalación de la Pequeña Edad de Hielo. De hecho, el análisis isotópico de fósiles de bivalvos multiseculares muestra una fuerte susceptibilidad de la circulación oceánica durante el siglo XIII. Este es entonces menos capaz de recuperarse después de perturbaciones externas como erupciones volcánicas, lo que sin duda ha permitido que el sistema cambie permanentemente a un estado más frío.

Básicamente, esta mecánica implica retroalimentaciones entre el océano, el hielo marino y la atmósfera. Por ejemplo, cuando el hielo marino se extiende sobre áreas de formaciones de aguas profundas ubicadas en los mares de Noruega y Labrador, la circulación del océano Atlántico Norte se ralentiza, aporta menos calor a la cuenca norte y a las áreas adyacentes, lo que amplifica aún más el avance del hielo marino y enfriamiento posterior. El proceso continúa hasta el cambio a otra configuración más estable.

Estos resultados no solo son importantes para comprender el clima del pasado, sino que también son relevantes para comprender la evolución de la Circulación del Atlántico Norte en un mundo que se calienta rápidamente. ” Nuestro último análisis sugiere que este sistema de corrientes oceánicas podría volver a alcanzar un punto de inflexión debido al calentamiento global, lo que una vez más provocaría un cambio climático abrupto en Europa. », subraya Paul Halloran, coautor del estudio.