Cuando tomar una ducha genera contaminación interior

Los geles de ducha, champús, perfumes y otros productos de higiene son la fuente de contaminación dentro de nuestros hogares. Estos productos contienen sustancias químicas que se evaporan en el aire después de su uso.

No solo velas

El tema de la calidad del aire interior a veces surge en los medios de comunicación. Este es un tema importante ya que el último afecta directamente a nuestra salud, sino también al medio ambiente. Durante casi medio siglo, los estudios sobre el tema se han centrado mucho en los intercambios de aire exterior / aire interior. Sin embargo, también debes saber que generamos contaminación interior no relacionado con el aire exterior.

Numerosos estudios han evocado así la contaminación generada por velas y otros inciensos. Sin embargo, la gama de productos que contaminan nuestros interiores sería mucho más ancho, como se indica en un estudio publicado en la revista Indoor Air en febrero de 2021. La autora de este trabajo, Amber Yeoman de la Universidad de York (Reino Unido), intervino en un artículo para The Guardian el 17 de diciembre de 2021.

Como parte de esta investigación, Amber Yeoman y su equipo instalaron equipo de medición en un baño en su universidad. También colocaron tuberías en las cabañas para estudiar los humos. Los voluntarios obtuvieron los mismos productos, a saber, champú, gel de ducha, acondicionador, humectante, limpiador facial y desodorante en aerosol.

ducha de champú
Crédito: torwai / iStock

Responsabilizar a los fabricantes de la contaminación

Las cantidades de emanaciones observadas fueron entonces diferentes. De hecho, las personas que se enjuagaron más generaron menos emisiones. Entre las sustancias detectadas por los investigadores, encontramos limoneno (un hidrocarburo altamente reactivo), pero también alcohol bencílico y etanol. Para los investigadores detrás del estudio, el objetivo es alertar sobre el impacto de la acumulación de emisiones interior, sino también para saber más sobre las interacciones entre estas mismas emanaciones, que deberían ser objeto de un trabajo adicional. Cabe recordar de pasada que la contaminación emitida en interiores podría superar la del tráfico rodado.

Al principio, echar la culpa la contaminación de los productos a los propios fabricantes sería apropiada para limitar el fenómeno. La prohibición de los aerosoles también sería eficaz, al igual que la introducción de un etiquetado que informara sobre los efectos de las sustancias tanto en la salud como en el ciclo del agua. Para Amber Yeoman, lo ideal sería, no obstante, el desarrollo de etiquetas de calidad que permitieran guiar a los consumidores hacia compras más responsables.


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