Curiosity lleva diez años explorando el planeta rojo. Esto es lo que aprendimos

El rover Curiosity de la NASA acaba de celebrar su décimo aniversario en Marte. Aterrizado en el cráter de Gale en agosto de 2012, el rover ha avanzado considerablemente nuestra comprensión del planeta rojo y, en particular, su potencial para la habitabilidad.

No se sabe si Marte estuvo habitado, pero era habitable

La perseverancia evoluciona en el cráter Jezero para buscar rastros de vida marciana pasada. Su objetivo principal es sellar muestras de rocas para que puedan ser traídas de regreso a la Tierra a principios de la década de 2030. La NASA decidió enviar el rover allí para investigar porque sabemos que Marte alguna vez fue habitable gracias a Curiosity.

Así podríamos resumir el principal objetivo de la misión Curiosity: determinar si Marte fue habitable o no en el pasado. Durante misiones anteriores, los científicos ya habían determinado que el agua alguna vez estuvo presente en la superficie del Planeta Rojo (y todavía hoy en forma de hielo). Sin embargo, el agua por sí sola no es suficiente para sustentar la vida.

Para trabajar, Curiosity había llevado varias herramientas que le permitían perforar la superficie del planeta. También disponía de espectrómetros (el de Análisis de Muestras en Marte (SAM) y el de Química y Mineralogía (Chemin)) capaces de analizar las muestras tomadas. Durante sus primeros años de vida en Marte, Curiosity ya había cumplido los principales objetivos de su misión, notando la presencia de muchos compuestos esenciales para la vida tal como la conocemos.

Para determinar la habitabilidad, necesita saber si había cosas como moléculas orgánicas, moléculas que contienen carbono que necesita la vida, fuentes de energía, otras moléculas que necesita la vida, como nitrógeno, fósforo, oxígeno.“, especifica Abigail Fraeman que se une al equipo de Curiosity. ” Y todo esto lo descubrimos en Marte“.

Los investigadores no solo descubrieron que Marte era habitable, sino también que estos entornos habitables persistieron durante decenas de millones de años y posiblemente más.

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La formación de arenisca Stimson en el cráter Gale. Créditos: NASA/Caltech-JPL/MSSS

Un rover cansado, pero aún operativo

La investigación del rover también ha arrojado luz sobre la ciclos de aguas subterraneas marcianas. Concretamente, todas las rocas atravesadas por Curiosity muestran no solo la firma del agua durante su depósito inicial, sino también una sobreimpresión posterior de varios ciclos de agua subterránea circulando por las rocas.

Otros objetivos de Curiosity también incluyeron un estudio del entorno marciano. El rover tiene detectores de radiación, así como sensores ambientales y atmosféricos. Durante su viaje, por ejemplo, descubrió que al colocarse detrás de crestas o montículos, la radiación espacial ya no podía alcanzarlo. Este trabajo será importante en el contexto de una exploración humana del planeta rojo, probablemente en la década de 2040.

Hasta la fecha, Curiosity ha viajado más de veintiocho kilómetros en Marte y ganó más de 600 metros de altitud. Aunque la línea de tiempo de la misión inicial del rover abarcó poco menos de dos años terrestres, el vehículo continúa su camino alegre. Sus ruedas están algo abolladas, pero el daño se está acumulando a un ritmo relativamente lento, lo que permite que Curiosity siga moviéndose. Por su parte, todos los instrumentos científicos Todavía funcionan tan bien como hace diez años.

Uno de los próximos objetivos del rover será determinar qué sucedió con el clima una vez habitable de Marte. A los investigadores también les gustaría saber cuánto tiempo permaneció habitable el área cuando el agua comenzó a secarse. Para operar, el equipo envía a su explorador a una altitud aún mayor, en un terreno completamente diferente de los entornos lacustres anteriormente estudiados hasta ahora.