El ‘agujero negro’ más cercano a la Tierra no es en absoluto lo que pensábamos

Lo que los astrónomos pensaron que era un agujero negro en evolución a solo 1.120 años luz de la Tierra era en realidad algo muy diferente: un sistema de estrellas gemelas. Y en esta pareja binaria, una de las estrellas está vampirizando a la otra.

Cuando se identificó por primera vez hace cuarenta años, se pensó que el objeto conocido como HR 6819, a 1120 años luz de distancia, era una estrella Be, un tipo de estrella con una velocidad de rotación muy grande. Unos años más tarde, un examen más detallado reveló que este objeto estaba acompañado por un compañero acurrucado relativamente cerca, que orbitaba una vez cada cuarenta días.

Luego, hace dos años, investigadores del Observatorio Europeo Austral argumentaron que la estrella Be no parpadeaba tanto como debería, lo que insinuaba la presencia de una masa invisible adicional involucrada en este dúo.

Basándose en los movimientos de la estrella interior, los astrónomos habían determinado que la masa de este enigmático objeto era equivalente a cuatro masas solares. Sin embargo, un un objeto tan pesado e “invisible” solo podría ser un agujero negro. Muy insignificante, entonces formaba parte de la clase de “agujeros negros de masa estelar” y podría afirmar ser el más cercano a la Tierra jamás identificado. Pero, ¿realmente existe este agujero negro? Una nueva revisión sugiere que no.

Un vampiro y su presa

Si bien esta investigación inicial se basó en observaciones recopiladas por un telescopio relativamente pequeño, un nuevo equipo dirigido por Abigail Frost, astrofísica de la Katholieke Universiteit Leuven en Bélgica, centró su atención en el Very Large Telescope (VLT) y el Very Large Telescope Interferometer. (VLTI), de ESO, para realizar nuevos análisis. Estos dos instrumentos más potentes pudieron producir imágenes más detalladas de HR 6819.

En realidad, se trataba de espacio. Si hubiera tres objetos involucrados como se propuso anteriormente (un agujero negro, una estrella de secuencia principal y una estrella Be), la distancia entre los dos objetos brillantes habría sido “respetable”. Por el contrario, si solo hubiera dos objetos involucrados, solo necesitarían estar separados por una pequeña fracción de esa distancia. Aquí, los instrumentos del VLT confirmaron que estas dos estrellas estaban muy cerca una de la otra, separadas por solo un milisegundo de arco.

En otras palabras, significa que no es necesario un agujero negro para explicar los datos recogidos. HR 6819 es solo un sistema binario que involucra a dos estrellas muy ordinarias.

agujero negro
Créditos: ESO/L. Calcada

Tenga en cuenta que “ordinario” no significa aburrido. De hecho, los astrónomos pudieron observar a la pareja en una etapa muy específica, durante la cual una de las estrellas absorbió recientemente la atmósfera de su pareja, como una especie de vampiro cósmico.

Esto hace que nuestros hallazgos para HR 6819 sean muy emocionantes, ya que presentan un candidato perfecto para estudiar cómo este vampirismo afecta la evolución de las estrellas masivas y, a su vez, la formación de sus fenómenos asociados, incluidas las ondas gravitacionales y las violentas explosiones de supernova.“, concluyen los autores.


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