¿El ataque de un Megalodon a un antiguo cachalote revelado en un diente?

Hace varios millones de años, un antiguo cachalote fue visiblemente sorprendido por un tiburón gigante. Podría ser un megalodon o su antepasado, Otodus chubutensis, como lo demuestran las muescas encontradas en uno de los dientes del cetáceo.

Norman Riker, un recolector de fósiles recientemente fallecido, desenterró un diente en una mina de fosfato en Aurora, Carolina del Norte en la década de 1970, antes de donarlo al Museo Marino Calvert. El problema es que en ese momento, para poder excavar, los mineros cavaron con grandes baldes para llegar a los viejos lechos. Asimismo, se han mezclado las distintas capas de roca que se van depositando a lo largo del tiempo y por tanto utilizadas para fechar los objetos encontrados en su interior.

Esta es la razón por la que no puedo fechar con precisión este famoso diente. Lo único que sabemos es que mide 11,6 cm, que se desarrolló entre hace catorce millones de años (los lechos más antiguos) y hace cinco millones de años (los lechos sedimentarios más antiguos) (más reciente), y que probablemente perteneció a una especie extinta de cachalote. Los investigadores creen que este cetáceo en particular era pequeño. El medido solo cuatro metros de largo.

Un ataque violento

Sin embargo, un nuevo análisis de este diente viejo reveló tres muescas espaciadas uniformemente. Según el tamaño y el espaciado de las mordeduras y las estrías, los autores del estudio creen que los únicos posibles culpables serían el tiburón megadent. O. chubutensis (que vivió hace 28 a 13 millones de años) y su descendiente, O. megalodon.

Ninguno de los otros tiburones fósiles conocidos de la mina de fosfato tenía colmillos lo suficientemente grandes y dentados como para dejar este tipo de rastro.“, Asegura Stephen Godfrey, curador de paleontología en el Museo Marino Calvert en Solomons (Maryland). “Hasta ahora, las marcas de mordeduras de estos tiburones gigantes se habían aislado en otros huesos de ballenas y delfines extintos, pero nunca en el cráneo de un cachalote. Finalmente parecería queningún animal marino estaba a salvo de sus ataques“.

megalodon
Diferentes vistas del diente que muestran las tres marcas de corte, posiblemente provocadas por un megalodón. Créditos: Fotografías de Stephen Godfrey; Acta Palaeontologica Polonica

El hecho de que un tiburón pueda morder el diente de un cachalote no es tan sorprendente. Las orcas, por ejemplo, son particularmente conocidas por atacar la lengua y la garganta de otras ballenas, porque contienen importantes reservas de grasa. Por tanto, es posible que el modus operandi de estos antiguos depredadores fuera el mismo. Estos hallazgos, publicados en la revista Acta Palaeontologica Polonica, una vez más arrojan luz sobre la antigua ecología de Carolina del Norte.


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