El cambio climático está detrás de nuestro café (y también de otros cultivos alimentarios clave)

El mundo se está calentando rápidamente y las áreas que actualmente se utilizan para cultivar alimentos importantes, como granos de café, anacardos y aguacates, dejarán de ser adecuadas en unos pocos años. Según una nueva investigación, sería prudente idear medidas de adaptación urgentes para hacer frente al impacto que tendrá el cambio climático en la seguridad alimentaria.

Una finca de café en Perú. Crédito de la imagen: Flickr / Orientalizing.

Un calentamiento global de 1,2°C hasta 3°C se espera para finales de siglo, dependiendo de cuántas medidas reales tomemos para reducir nuestras emisiones de gases de efecto invernadero. Dichos cambios en las temperaturas afectarán la idoneidad climática de las regiones de cultivo de todo el mundo, provocando grandes cambios y obligando a los países a repensar las prácticas agrícolas.

Los alimentos que comemos dependen de una variedad de condiciones de suelo y clima para crecer, y cualquier cambio en estos, desde la temperatura hasta la lluvia, puede significar malas noticias para los cultivos. La adaptación al cambio climático no es sencilla. Cuando las temperaturas aumentan y se vuelven inadecuadas para un cultivo, no es como si simplemente pudiera tomar ese cultivo y moverlo a un lugar más frío, porque esta área más fría puede no tener las mismas condiciones de suelo o humedad. Muchos estudios anteriores han explorado cómo la agricultura se vería afectada por el cambio climático, y los hallazgos anticipan problemas para muchos cultivos básicos, incluidos el maíz, el trigo, la soja y el maíz.

Ahora, un grupo de investigadores dirigido por el científico de sistemas ambientales Roman Grüter se centró en tres alimentos populares, el café, los cashers y los aguacates, y cómo cambiarán en los próximos 30 años. Los investigadores encontraron una dinámica de ganadores y perdedores, con grandes áreas que ya no serán aptas para cultivos y algunas que se beneficiarán, pero en general, los efectos serán negativos.

“Este estudio presenta la primera evaluación global de la idoneidad del café arábica, el anacardo y el aguacate combinando factores climáticos y del suelo”, escribieron los investigadores en la revista PLOS ONE. “Temperaturas anuales altas, temperaturas mínimas bajas, estaciones secas prolongadas y precipitaciones bajas o altas fueron los criterios climáticos más relevantes”.

Un clima cambiante

Los investigadores combinaron información sobre las condiciones climáticas que prefieren los cultivos con mapas de datos climáticos y tipos de suelos y tierras. Luego, predijeron dónde disminuirían o mejorarían las condiciones según los modelos climáticos. Los mapas que produjeron son tan precisos que pueden acercarse a una resolución de un kilómetro cuadrado.

De los tres cultivos estudiados, se encontró que el café es el más afectado por el cambio climático. Para 2050, en todos los escenarios climáticos realistas, la cantidad de regiones más adecuadas para cultivar Arábica, la principal variedad de café, disminuirá en al menos un 50 %. Esto se debe principalmente a una temperatura anual más alta en países productores de café como Brasil, Vietnam y Colombia.

Los aguacates tuvieron resultados variados. Las áreas más adecuadas de la región para los aguacates (en países como Indonesia) disminuirían entre un 14 % y un 41 % en todo el mundo, pero las regiones moderadamente adecuadas para el cultivo de la fruta aumentaron entre un 12 % y un 20 %. Para el anacardo, se espera que la tierra apta para cultivos aumente un 17% gracias a los inviernos cálidos en latitudes altas y bajas.

Los investigadores destacaron que, si bien los cambios en los patrones de lluvia y el aumento de la temperatura pueden hacer que algunas áreas sean más adecuadas para los cultivos, esto también podría significar que más bosques se conviertan en tierras de cultivo. El aguacate, por ejemplo, ya ha provocado un aumento de la deforestación en Indonesia y México para satisfacer la creciente demanda de la fruta.

Los cultivos del estudio representan una importante fuente de ingresos para los agricultores de todo el mundo, especialmente para los pequeños agricultores. Muchos podrían ver sus granjas y medios de vida afectados por el cambio climático. Por eso, los responsables políticos y los agricultores deberían empezar a trabajar en cómo se van a adaptar a esta nueva realidad, que podría empeorar en los próximos años.

“Las medidas de adaptación pueden incluir opciones de gestión específicas del sitio, esfuerzos de fitomejoramiento para variedades que se adapten mejor a temperaturas más altas o sequía y, en el caso del café, la sustitución del café arábica por café robusta en ciertas regiones. Las nuevas ubicaciones de producción en altitudes y latitudes más altas podrían crear nuevas oportunidades de mercado”, escribieron los investigadores.

El estudio fue publicado en la revista MÁS UNO.