El cerebro humano es mucho más caliente de lo que pensábamos

Un equipo afirma haber podido producir los primeros mapas de temperatura cerebral de personas sanas. Su hallazgo sugiere que la temperatura del cerebro es más alta de lo que se pensaba anteriormente. También varía según varios factores, como la hora del día y la región del cerebro.

La temperatura corporal anormal se ha reconocido como un signo de enfermedad durante miles de años. La dinámica temporal y espacial de la temperatura también proporciona información de diagnóstico adicional. Los ritmos circadianos interrumpidos o el calentamiento local en los sitios de lesión o infección son ejemplos.

La temperatura cerebral, por otro lado, rara vez se mide directamente, ya que los métodos necesarios son generalmente invasivo. La mayor parte de lo que sabemos sobre el calor cerebral proviene de estudios de pacientes hospitalizados, porque es mucho más fácil vigilarlo todo el tiempo.

En la práctica, y amputado por esta falta de datos, se suponía hasta ahora que la temperatura del cerebro correspondía a la del núcleo del cuerpo. Un nuevo trabajo publicado en la revista Brain muestra que este no es el caso.

Un cerebro más cálido en general

En los últimos años, las nuevas técnicas han hecho que sea mucho más fácil tomar la temperatura del cerebro de forma no invasiva. Recientemente, un equipo del Laboratorio de Biología Molecular del Consejo de Investigación Médica (en el Reino Unido) pudo producir un mapa de temperatura 4D (que muestra los cambios en el espacio y el tiempo) del cerebro humano sano.

Como parte de este trabajo, los investigadores analizaron datos de temperatura cerebral de dos grupos de personas. Algunos fueron pacientes de cuidados intensivos cuyo cerebro había sido escaneado como parte de un proyecto anterior que estudiaba la lesión cerebral traumática. Otros fueron voluntarios sanos. Se tomaron las temperaturas de los dos grupos durante un día: mañana, tarde y noche.

En general, la temperatura cerebral promedio para ambos grupos fue de alrededor 38,5°Cque era más alta que su temperatura humana promedio tomada por vía oral.

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Animación de las temperaturas cerebrales a lo largo del tiempo. Créditos: N Rzechorzek/MRC LMB/Brain

Una temperatura cambiante

Por el contrario, había mucha variabilidad en las lecturas. La temperatura era en general más bajo por la noche y mayor en regiones profundas del cerebro que cerca de la superficie (más de 40°C), por ejemplo. Del mismo modo, las mujeres y las personas mayores también tendían a tener temperaturas cerebrales más altas.

Estos nuevos resultados podrían tener implicaciones importantes. De hecho, durante mucho tiempo se ha asumido que tener un “cerebro caliente” podría aumentar el riesgo de complicaciones graves. Sin embargo, el equipo de investigadores observó que las temperaturas podían alcanzar los 40,9 °C en los sujetos más sanos. Incluso en pacientes en estado crítico, los investigadores no han aislado ningún vínculo directo entre una temperatura cerebral más alta y sus posibilidades de supervivencia.

La evolución de la temperatura cerebral a lo largo del día, por otro lado, parecía estar más predictivo de su supervivencia. En términos generales, aquellos cuya temperatura no bajó como se esperaba durante la noche y no subió como se esperaba durante el resto del día tenían más probabilidades de sufrir problemas de salud. Sin embargo, estas observaciones tendrán que ser objeto de más trabajo para comprender completamente este fenómeno.