el impacto en este asteroide podría ser mayor de lo esperado

La nave espacial DART se encuentra actualmente en camino a un sistema binario de asteroides para probar un método de desviación. Según un nuevo estudio, en lugar de dejar solo un cráter de impacto como se esperaba, la nave podría distorsionar completamente su objetivo, haciéndolo casi irreconocible.

Dado que nuestro planeta no es inmune a una sorpresa desagradable del cielo, varios actores espaciales están desarrollando y probando varios medios para defendernos, incluida la NASA con su misión DART.

Lanzada en noviembre, la nave espacial se unirá a un par de asteroides formados por una roca principal llamada Didymos, 800 metros de ancho, y una pequeña luna de 140 metros de amplia evolución en torno al nombre de Dimorphos. En concreto, la nave tendrá que chocar contra él para intentar modificar su órbita alrededor del mayor asteroide. El impacto está previsto para finales de septiembre o principios de octubre a casi once millones de kilómetros de la Tierra.

Inicialmente, se esperaba que DART produjera solo un cráter en este pequeño asteroide. En realidad, podría hacer mucho más daño. Según un nuevo trabajo de modelado, un grupo de investigadores simuló todo el proceso de formación de cráteres y descubrió que la misión podría cambiar la apariencia de su objetivo. También se podrían expulsar cantidades más grandes de material.

Como se ve en la ilustración de arriba, la miniluna podría tomar cualquiera de estos seis formas posibles. Los modelos anteriores solo podían simular los primeros segundos después del impacto. Sin embargo, todo el proceso podría llevar varias horas.

arte de asteroides
Esta ilustración muestra las posibles formas que podría tomar el asteroide al impactar. Créditos: Martín Jutzi

Dos fuentes de información

Según este nuevo trabajo, la misión DART podría causar mucho daño. Para evaluar las consecuencias de este impacto, un pequeño CubSat desarrollado por la agencia espacial italiana fotografiará el evento desprendiéndose de la nave unos días antes del encuentro.

Posteriormente, otra nave llamada Hera, desarrollada esta vez por la Agencia Espacial Europea (ESA), será la encargada de cartografiar la superficie del asteroide. Hera no se lanzará hasta octubre de 2024 y llegará al sitio a fines de 2026. Mientras tanto, el polvo generado por el impacto habrá tenido tiempo de disiparse, lo que le dará a la sonda una visión más clara de las consecuencias de este evento. En última instancia, los valiosos datos recopilados ayudarán a los investigadores a desarrollar una posible misión futura para desviar un asteroide en curso de colisión con la Tierra.