El JWT volverá su mirada hacia Júpiter y sus lunas

El Telescopio James Webb (JWT) pronto volverá sus ojos al rey del Sistema Solar, el gigante gaseoso Júpiter, junto con sus débiles anillos y dos de los cuatro satélites galileanos: Io y Ganímedes. Además de sentar las bases para el resto de la misión del JWT, se espera que este programa brinde nuevos conocimientos científicos sobre el sistema joviano y la ciencia planetaria en general.

El Telescopio James Webb se centrará en algunos de los objetos más distantes del Universo, pero también vigilará nuestro Sistema Solar. Entre los objetivos elegidos se encuentran el sistema joviano, con Júpiter en el centro. Júpiter será un objetivo particularmente brillante que requerirá calibraciones precisas de los instrumentos JWT.

Además de calibrar estos instrumentos, los astrónomos también deberán considerar la rotación del planeta (un recorrido completo en diez horas). Por lo tanto, será necesario unir varias imágenes para capturar completamente un área determinada, como la famosa Gran Mancha Roja, en movimiento rápido. Muchos telescopios ya han estudiado al gigante y sus tormentas, pero el gran espejo y los potentes instrumentos del JWT deberían proporcionar nueva información.

Io y Ganímedes

Júpiter también es un planeta separado que está algo en el centro de su propia mini-versión de nuestro Sistema Solar. Los movimientos de sus lunas habían convencido además a Galileo de que la Tierra no era el centro del Universo a principios del siglo XVII. Más de 400 años después, los astrónomos probarán las capacidades del Telescopio James Webb de la NASA para observar dos de sus sujetos: Io y Ganímedes.

Además de ser lo más gran luna del Sistema Solar, Ganímedes es también la única luna que se sabe que tiene su propio campo magnético. El equipo estudiará las partes más externas de su atmósfera para comprender mejor cómo interactúa esta luna con las partículas del campo magnético de Júpiter. También hay evidencia de que Ganímedes puede tener un océano de agua salada líquida debajo de su capa de hielo. El JWT realizará un análisis detallado de las diversas sales y otros compuestos liberados por este océano en la superficie.

Por su parte, Io se presenta como el objeto con mayor actividad volcánica del Sistema Solar. Los astrónomos planean usar el JWT para aprender más sobre los efectos de estos volcanes en la atmósfera de esta pequeña luna.

El observatorio también investigará la existencia de “volcanes sigilosos”. Se sospecha que estos últimos emiten penachos de gas, pero sin el polvo y su poder reflectante. Las misiones anteriores (Voyager y Galileo) no pudieron aislar su presencia debido a esta falta de polvo. La alta resolución espacial del JWT podrá hacer esto, permitiendo a los astrónomos recopilar datos detallados sobre la geología de la luna.

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La nave espacial Galileo de la NASA capturó esta imagen de una erupción volcánica en Io en 1997. Créditos: NASA, NASA-JPL, DLR

Anillos de Júpiter

El equipo, dirigido por los astrónomos Imke de Pater (Universidad de California) y Thierry Fouchet (Observatorio de París), también se centrará en los anillos de Júpiter (sí, Júpiter tiene anillos).

El sistema de anillos de Júpiter, que consta de tres partes, es excepcionalmente bajo. De hecho, las partículas que los componen son tan pequeñas y escasas que reflejan muy poca luz. Detectarlos es un verdadero desafío para los astrónomos. Es por eso que nunca los ves en las imágenes del planeta. Sin embargo, están presentes.

Por lo tanto, los investigadores planean llevar al límite las capacidades de algunos de los instrumentos del JWT para obtener un nuevo conjunto único de observaciones. Este trabajo podría conducir al descubrimiento de minilunas efímeras y otras ondas debido a impactos de cometas.