¿El retroceso de la banquisa está provocando un resurgimiento de episodios de frío extremo?

Durante el invierno de 2020-2021, mientras el Ártico registró temperaturas excepcionalmente altas y un notable déficit de hielo marino, episodios de frío intenso afectaron a Asia, parte de Europa y especialmente a Estados Unidos.

La ola de frío y nieve que azotó el sur de las Grandes Llanuras en febrero de 2021 se encuentra entre las más severas jamás registradas en la región. Para entonces había paralizado el estado de Texas en gran medida.

Según un estudio reciente publicado en Ciencias, los episodios de frío se han vuelto más frecuentes en las latitudes medias del hemisferio norte desde la década de 1990. Y esto, a pesar del calentamiento global del clima. Sin embargo, según los autores del artículo, estos eventos no solo no son incompatibles con un calentamiento promedio, sino que este último también favorecería su ocurrencia. ¿Por qué mecanismo (s)?

Una ilustración de la complejidad del sistema climático.

Al comparar los datos de observación con los de las simulaciones climáticas, los investigadores creen que la región ártica juega un papel clave. De hecho, el aumento de las temperaturas está progresando allí de dos a tres veces más rápido que en el resto del mundo. Además, el retroceso y el adelgazamiento de la capa de hielo promueve el intercambio de agua y calor entre el océano y la atmósfera que se encuentra sobre él. Un proceso que tiende a incrementar la intensidad de las precipitaciones y la extensión del manto de nieve en Eurasia.

Aparece así un dipolo a gran escala entre un Ártico inusualmente cálido y ligeramente helado, particularmente en el área de los mares de Barents y Kara, y una Siberia inusualmente fría y cubierta de nieve. Sin embargo, este forzamiento térmico tiende a excitar un sistema de ondas planetarias, propagándose desde la superficie hacia la atmósfera superior donde puede acabar desorganizando el vórtice polar. La siguiente figura ilustra el proceso.

nieve fría
Representación esquemática de una onda planetaria (ilustrada por la curvatura de la corriente en chorro, en azul) asociada con un mar de Barents anormalmente cálido y una Siberia anormalmente fría. La flecha morada señala la propagación de esta onda hacia el vórtice polar (círculo morado). Créditos: Cohen y col. 2014.

Un vasto vórtice de aire frío que se forma sobre el polo cada invierno, el vórtice así perturbado retroalimenta a la atmósfera inferior desconcentrando el frío de las latitudes altas. Las masas de aire frío luego migran a regiones más al sur. Los autores explican de esta manera la ocurrencia de episodios invernales más severos desde mediados de la década de 1990, período en el que se aceleró el calentamiento del Ártico. En particular, con respecto a América del Norte.

Calentamiento del Ártico y olas de frío: una relación que queda por aclarar

Uno de los puntos innovadores del estudio es identificación de un nuevo tipo de perturbación de vórtice polar. Si hasta ahora los científicos han evaluado principalmente los vínculos con calentamiento estratosférico repentino (SSW) – donde se aniquila el vórtice – se trata sobre todo aquí de un alargamiento del vórtice, sin mayor desestructuración. Las olas de frío extremo en los Estados Unidos están más fuertemente relacionadas con un alargamiento del vórtice polar que con un SSW.

“Existe una contradicción de larga data entre un aparente aumento en los extremos invernales en latitudes medias, incluso cuando las temperaturas globales se calientan”. señala Chaim Garfinkel, uno de los coautores del artículo. “Este estudio ayuda a resolver esta contradicción y enfatiza que un aparente aumento de los extremos fríos en latitudes medias en invierno no debe usarse como una excusa para retrasar la adopción de medidas urgentes para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero”..

Sin embargo, cabe señalar que la cuestión del vínculo entre el calentamiento del Ártico y sus consecuencias en la circulación atmosférica y, por tanto, en los extremos de frío no es reciente y sigue siendo objeto de acalorados debates en la comunidad científica. En este sentido, el último informe de la IPCC publicado el pasado mes de agosto indicó que “Los vínculos entre el calentamiento del Ártico y la circulación en latitudes medias son un ejemplo de resultados contrastantes que aún no se pueden conciliar”. Además, ¡todavía queda trabajo por hacer para entenderlo!


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