En los países nórdicos, los bebés pueden dormir la siesta al aire libre

En los países nórdicos es bastante común dejar que los recién nacidos duerman la siesta al aire libre, aunque haga mucho frío. Esto sería una señal de buena crianza y cierta calidad de vida. Esta práctica mal entendida durante mucho tiempo ha recibido el apoyo de un estudio científico que se jacta de sus méritos y beneficios para la salud.

Una práctica cultural…

En Nueva York en 1997, Annette Sorensen tuvo algunos roces con la ley. Efectivamente, esta madre de origen danés se había encontrado en la comisaría durante la noche. ¿Su error? Haber dejó a su recién nacido frente a un restaurante mientras afuera reinaba un frío casi polar. Al ver al bebé en su cochecito, los vecinos llamaron rápidamente a la policía.

Annette Sorensen, acusada de intento de infanticidio, afirmó, sin embargo, que el niño solo estaba tomando una siesta bajo su reloj desde la ventana del restaurante. Según la leyenda, el propio embajador danés acudió en su ayuda y salvó a la madre de un encarcelamiento severo. El diplomático se vio obligado a certificar por su honor que Annette Sorensen no sufría de locura.

En 2012 también publicó el libro Un gusano en la manzana, contando esta increíble historia. Quería dejar las cosas claras de alguna manera y contar su versión de los hechos. Hay que decir que en su momento, la justicia no fue la única que maltrató a la joven, ya que la prensa y muchos habitantes también la habían fustigado.

Resulta que en realidad, la práctica de dejar que el hijo de uno tomar una siesta afuera en el frío está culturalmente muy presente en Escandinavia, pero también en los países bálticos, así como en Rusia.

siesta de bebe
Créditos: tintero / iStock

… no desprovisto de significado sanitario

Si bien a los padres franceses nunca se les ocurriría dejar que sus hijos duerman en el frío, los nórdicos creen que es una prueba de buena paternidad. También es una cuestión de cierta calidad de vida, especialmente en Escandinavia donde las ciudades se mantienen a escala humana y son mucho más tranquilas que ciertas grandes capitales. Sin embargo, debes saber que esta práctica está lejos de ser tomada a la ligera. De hecho, el niño está “envuelto” en varias capas de ropa, sombreros, guantes y mantas muy gruesas.

En 2011, la investigadora Marjo Tourula de la Universidad de Oulu (Finlandia) publicó un estudio sobre el tema. Fue el primero de su tipo. Este trabajo ha permitido comprender que la práctica mejora la sistema inmunológico del niño, sino también la calidad de su sueño. Además, los resultados del estudio concluyeron que la temperatura ideal para una siesta corta al aire libre era de -5°C.


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