¿Es cierto que la Luna nos afecta?

A diferencia de algunos organismos marinos, que ciertamente se ven afectados por ella, parecería que no hay conexión entre la luna y nuestro comportamiento normal, a pesar de lo que les digan. astrólogos.

Sin embargo, cuando nos acostamos, las cosas cambian: de hecho, algunos biólogos han descubierto que nuestro sueño varía con las fases de la luna.

luna y sueño

El estudio se hizo enUniversidad de Basileaen Suiza, monitoreando sus conexiones en un grupo de voluntarios que duermen en una habitación sin ventanas células del cerebrola movimiento del ojo y el nivel hormonal productos

Resultado: en tiempo de luna llena se durmieron 20 minutos menos que la media, tardando 5 más en conciliar el sueño; además, su fase de sueño profundo disminuyó en un 30% y la secreción de melatoninahormona que regula el sueño y la vigilia.

¿La razón? Los científicos aún no tienen una respuesta pero, algunos especulan, podría ser un legado de nuestros antepasados: en las noches de luna llena tenían que permanecer vigilantes, porque era más fácil que los depredadores los vieran.

Pero esa no es la única área donde la luna afecta a “nuestro” mundo…

Las mareas

La acción gravitacional de la Luna sobre la Tierra, de hecho, combinada con la fuerza centrífuga debida al movimiento de rotación de la Tierra alrededor del centro de masa del sistema Tierra-Luna, provoca el fenómeno de mareas.

Nuestro satélite, aunque pequeño, sigue ejerciendo una fuerza atractiva en el planeta, que, en base a la posición de la luna con respecto a la Tierra, provoca regularmente, aproximadamente cada 6 horas, unelevación o un ‘encapotado niveles de agua Cuando la Luna está más cerca de un punto de la corteza terrestre, la fuerza de atracción es mayor y por lo tanto el agua “sube” y tiende a engrosar mares y ríos.

Naturalmente este fenómeno se manifiesta con distinta intensidad según las características de los distintos territorios. A Mont Saint-Michel (Francia), por ejemplo, el cambio de marea cambia radicalmente el aspecto del lugar: con la marea alta, la colina sobre la que se levanta una espléndida abadía se convierte en una isla rodeada por el mar.

Colaboración en el texto de Niccolò De Rosa