Esas “marcas de amor” que te dejan los gatos tienen un nombre: Felis Punctatis

Si alguna vez has tenido un gato, probablemente hayas estado allí. El gato se sienta cómodamente en tu regazo o en tu vientre, todo está cómodo y todos felices, pero luego sucede: el gato comienza a amasar; en ti.

Si has experimentado esto, probablemente sepas que no importa cuánto quieras acomodar al gato, es doloroso. Los gatos no se dan cuenta de que esto puede doler, simplemente se sienten cómodos, pero si estás en el lado equivocado de amasar, duele. El proceso puede incluso dejar heridas punzantes en la piel.

De acuerdo a a un estudioestos pinchazos deberían tener un nombre: Felis Punctatis.

Gato amasando sobre una superficie blanda. Créditos de la imagen: Byron Chin.

Los gatos amasan cuando se sienten cómodos (a veces, esto también se llama “hacer galletas”). Lo hacen mientras los acarician o cuando encuentran un buen lugar para dormir la siesta. A menudo amasan objetos blandos como mantas, pero a veces también lo hacen con otros objetos, como cartón.

A veces, los gatos también se acurrucarán con sus dueños. Cuando hagan esto, también pueden empezar a amasar.

Este comportamiento es bastante común, al igual que las marcas que deja en la piel. En un artículo publicado, Philip Cohen de la Universidad de San Diego y Douglas Ramsay de la Universidad de Washington, Seattle, proponen felis punctatis como el nombre de las marcas que quedan en la piel.

“Sugerimos que se use nomenclatura latina para designar el nombre de esta dermatosis inducida por garras que incluye no solo al animal causante (felis por gato) sino también un término descriptivo para las lesiones de la piel (punctatis por pinchazos): felis punctatis”, el nota de los autores del estudio.

Gato haciendo galletas.

En el artículo, los dos investigadores detallan el caso de una mujer que presentaba felis punctatis en el abdomen, provocado por “inserción y retirada repetitivas de las puntas afiladas de las uñas de gato”.

“Las puntas afiladas de las garras de gato pudieron alcanzar el abdomen de la paciente a través de su ropa y crear pequeños pinchazos en la piel en el sitio de contacto. El dolor leve se asoció con la adquisición de sus lesiones. Todas las lesiones del paciente se resolvieron sin complicaciones; sin embargo, dado que ella todavía permitía que su gato amasara su abdomen, sin ninguna intervención en sus garras, las perforaciones en la piel han vuelto a ocurrir periódicamente”, agregan los autores del estudio.

Los dos también sospechan que este proceso puede haberle dado al paciente una infección leve. Todos los pinchazos se curaron y desaparecieron en tres semanas, y aunque el equipo médico también le recetó un tratamiento antimicrobiano tópico, el paciente no lo tomó.

En última instancia, no hubo un gran problema, pero este es un recordatorio de que, dado que muestran amor y consuelo, los gatos a veces pueden causar un poco más de daño del que pretenden.

Probablemente sea mejor que no permitas que tu gato te masajee, o que coloques al gato sobre una manta gruesa o algo así para que las garras no lleguen a tu piel. Si lo hacen, puede contraer felis punctatis.