España: esta empresa es demandada por electrocución de aves

En Barcelona, ​​la compañía eléctrica Endesa y seis de sus altos directivos son objeto de procesos judiciales. Hasta 33.000 aves rapaces mueren por electrocución cada año. Y las torres mal aisladas están en el origen de esta masacre.

Una violación de la protección de la vida silvestre.

En España, el fiscal general de Medio Ambiente de Barcelona, ​​Antoni Pelegrín, ha llevado a cabo una investigación de tres años. Como explica The Guardian en un artículo del 16 de abril de 2021, tomó la decisión de emprender acciones legales por delitos ambientales contra la empresa de servicios públicos Endesa y seis de sus altos ejecutivos. La Península Ibérica y el Estrecho de Gibraltar representan una de las principales rutas migratorias aviar del mundo. Cada año, millones de aves cruzan los Pirineos. Sin embargo, según Antoni Pelegrín, la empresa no cumplió con los requisitos de seguridad y violó las normas relativas a la protección de la vida silvestre.

Las aves pequeñas no se ven realmente afectadas, a diferencia de las especies más grandes. Al extender sus alas, estas aves pueden electrocutarse al tocar un pilón mal aislado. La Sociedad Española de Ornitología (SEO) deplora la muerte de unos 33.000 aves rapaces cada año en el millón de cables presentes en el país. Por cierto, la electrocución es la principal causa de muerte en especies en peligro de extinción como el águila real y el águila perdicera. SEO también cree en unos cinco millones el número de aves de todas las especies que mueren después de chocar contra cables.

Águila perdicera
Águila perdicera – Créditos: Adrien Chateignier / Flickr

Los esfuerzos de Endesa son insuficientes

El problema en sí es bien conocido desde la década de 1980, al igual que las medidas a tomar. Por otro lado, el instalaciones de nuevas líneas no conformes Continuar hasta el día de hoy. No obstante, en 2013, la empresa Endesa había presentado un plan al gobierno de Cataluña. El objetivo era volver a ajustar las líneas a la normativa. Sin embargo, los querellantes han encontrado pocos ajustes insuficientes en los últimos años.

Si Endesa aún no ha respondido a las acusaciones de Antoni Pelegrín, ya ha manifestado que quiere invertir 4,6 millones de euros para la protección de las aves en 2021. La compañía también recordó haber financiado en 2020 el fijación de 659 pilones defectuosos, por importe de 2,2 millones de euros.

Las torres de alta tensión no son las únicas instalaciones con las que tienen que lidiar las águilas y otras aves. Las turbinas eólicas y sus palas también son un peligro. Hace unos meses, los investigadores probaron un sistema capaz de detectar especies protegidas hasta un kilómetro de distancia. Esto permitió un 62% de reducción de colisiones entre águilas. Si no existe el riesgo cero, este tipo de innovación es, no obstante, positivo.


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