Los investigadores apuestan por una técnica que durante mucho tiempo se consideró inestable para desarrollar minirreactores de fusión nuclear. Si las simulaciones dieron resultados satisfactorios, las pruebas reales por venir también tendrán que demostrar su valía.

Una técnica estudiada durante mucho tiempo.

La fusión nuclear consiste en enviar dos isótopos de hidrógeno en un reactor circular (tokamak) sometido a un magnetismo extremo. Los isótopos se fusionan y generan un plasma extremadamente caliente. Esto entonces da una energía limpia y más segura que la fisión vigente hoy. En los últimos años, los experimentos de fusión nuclear se han intensificado y regularmente baten nuevos récords. Para muchos, la humanidad necesitará esta energía que podría ser objeto de un puesto en el mercado a partir de 2030.

Decenas de empresas están trabajando en esta energía que aún no dominamos como Zap Energy. Esta start-up americana destaca por su voluntad de no utilice bobinas magnéticas cobre en tokamaks, siendo estos últimos especialmente caros. Su sistema se basa en el campo magnético generado por el propio plasma. Esta técnica tiene un nombre, Z-pinch o axial pinch, y ha sido estudiada desde la década de 1950.

reactor de fusión nuclear
Créditos: Zap Energy

¿Una revolución venidera?

La técnica de pellizco en Z es mucho menos popular que la de los reactores circulares por una sencilla y buena razón: su inestabilidad. Durante décadas, los experimentos no han logrado superar la siguiente dificultad: el plasma sufre una torsión antes de colapsar sobre sí mismo. Sin embargo, un equipo de la Universidad de Washington está detrás de una publicación que da esperanza. Los investigadores utilizaron la mecánica de fluidos para suavizar continuamente el plasma yevitar su deformación. En otras palabras, este mismo plasma es potencialmente útil para la producción de energía a largo plazo.

Resulta que Uri Shumlak, uno de los participantes en el estudio, no es otro que el fundador de Zap Energy. Explica hoy que las simulaciones del FuZE-Q, su reactor experimental, están dando resultados muy alentadores. En última instancia, el objetivo es producir este tipo de reactores a gran escala y reducir su tamaño para adaptarse a un garaje. Sin embargo, será necesario producir unidades lo suficientemente grandes como para abastecer ciudades enteras. A pesar de estos objetivos y de una recaudación de más de 150 millones de euros, Zap Energy todavía tiene trabajo por hacer. Inicialmente, el objetivo será demostrar que las pruebas reales dan resultados tan satisfactorios como las simulaciones.

Finalmente, cabe señalar que el reactor resiste teóricamente una fuente de alimentación de 500 kiloamperios (kA) y podría soportar hasta 650 kA, su punto de equilibrio. En otras palabras, está claro que alimentar las ciudades con este tipo de reactores no es para ahora, pero si sucede en un futuro cercano, sin duda será un revolución energética real.