Investigadores australianos dieron a conocer recientemente su última innovación: un polvo magnético para limpiar los océanos. Mediante el uso de este polvo e imanes, sería posible eliminar las partículas de plástico presentes en el agua.

Una solución real a los microplásticos

Desde hace unos años, el tema de los microplásticos en el agua es motivo de preocupación. Invisibles o casi invisibles a simple vista (menos de 5 mm), estas partículas necesitan varios siglos para deteriorarse. En 2021, un estudio también demostró que los microplásticos (significativamente presentes en el aire) tienen un impacto perceptible en el clima global. En 2022, los investigadores aislaron microplásticos de los pulmones de humanos vivos por primera vez.

Debido a su tamaño y abundancia, los microplásticos son un verdadero dolor de cabeza para deshacerse de ellos. Sin embargo, investigadores de la Universidad RMIT (Australia) dicen haber encontrado una solución que se detalló en el Chemical Engineering Journal el 23 de noviembre de 2022. Es un polvo para dispersar en agua que en realidad es un material estructurado en nanopilares. Este increíble polvo es capaz de capturar microplásticos y otros contaminantes que se encuentran en el agua, como azul de metileno.

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Créditos: Universidad RMIT

Simple y eficiente

Más concretamente, el polvo en cuestión incorpora un estructura organometálica bidimensional (o MOF bidimensional). Este último está separado por nanopilares de óxido de hierro atrapados en carbono. La configuración permite así multiplicar los sitios activos y recuperar fácilmente el polvo que contiene los contaminantes a pesar de su disolución en agua. De hecho, el polvo es magnético y, por lo tanto, puede ser recogido por un imán. Además, el proceso no genera ningún efecto contaminante secundario.

Según los líderes del proyecto, el polvo es capaz de eliminar los microplásticos del agua. Sin embargo, debes saber que estamos hablando aquí de partículas 1.000 veces más pequeñas que las piezas de plástico detectables en las plantas de tratamiento de aguas residuales. Los investigadores afirman que sus pruebas fueron concluyentes y que el polvo es realmente efectivo.

Finalmente, el polvo no solo puede eliminar por completo los contaminantes, sino que también mantiene una cierta eficacia a largo plazo. De hecho, los científicos lo usaron durante seis ciclos y la efectividad fue de al menos el 90%. Ahora los investigadores están en el búsqueda de una asociación industrial para producir el polvo a gran escala y democratizar el proceso de descontaminación de océanos, ríos, pero también estaciones de tratamiento y purificación.