Esto es lo que sucede en nuestro cerebro cuando cambiamos de opinión

¿El cambio de opinión se debe a una convicción real o es más bien la influencia de otra persona? Un estudio reciente destaca el hecho de que estos dos tipos de influencia social no se manifiestan de la misma manera en nuestro cerebro.

Dar crédito a un humano o una máquina

Generalmente, cuando actuamos en contra de nuestras propias creencias, tendemos a modificarlas para reducir nuestro malestar mental. Sin embargo, desde el momento en que recibimos nueva información que nos hace dudar, podemos estar más influenciado por la gente quienes nos los entregan que por la propia información. Un estudio publicado en la revista PLOS Biology el 2 de marzo de 2020 confirma que estos dos tipos de influencia social no se manifiestan de la misma manera dentro de nuestro cerebro.

Un equipo de neurólogos de la Universidad de Oxford (Reino Unido) y la Universidad de Freiburg (Alemania) probó a varios voluntarios. Tuvieron que tratar de recordar la ubicación de un punto en una pantalla. Los voluntarios podrían dar calificaciones de confianza a sus propias respuestas y luego podrían cambiar de opinión en función de las respuestas proporcionadas por la computadora o por otra persona que conocieron antes de la prueba. En realidad, todas las respuestas vinieron de la computadora.

Durante el experimento, se utilizó resonancia magnética funcional (fMRI) para medir la actividad cerebral algunos participantes.

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Crédito: fizkes/iStock

La opinión de los demás tiene cierto peso.

Lo menos que podemos decir es que los resultados son bastante sorprendentes. Los neurólogos informaron que los voluntarios tenían más probabilidades de confiar en la opinión de un tercero cuando no tenían tanta confianza en sí mismos. Esto se explicaría por la actividad de la corteza cingulada anterior dorsal (área 32 de Brodmann) que es conocida por su papel en la detección de errores, pero también en el razonamiento en general.

Sin embargo, los resultados también muestran que los voluntarios tendían a dar más crédito a su “compañero” cuando este les devolvía el favor. Este influencia normativa de lo contrario, solo ocurría cuando los participantes creían que su pareja era humana. Y sólo esta influencia normativa estaría ligada a conexiones funcionales más fuertes hacia esta famosa área 32 de Brodmann, así como con otras regiones del cerebro vinculadas a las interacciones sociales.

Por lo tanto, la corteza cingulada anterior dorsal define el peso de las opiniones de otras personas en la interacción social. Sin embargo, desde un punto de vista estrictamente informativo, trataría de la misma manera la información proveniente de una máquina o de un humano. Dicho esto, cuando ciertas normas sociales como la reciprocidad intervenir, el peso de las opiniones de una computadora es de muy poca importancia.


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