¡Estos investigadores han descubierto por qué los ruidos de otras personas son tan perturbadores!

Hacer ruido mientras come puede molestar a quienes lo rodean, al menos a algunos miembros. Pueden tener misofonía. Recientemente, investigadores británicos realizaron un estudio que demostró una conexión más fuerte entre la región del cerebro que procesa el sonido y la que controla la boca y la garganta en personas con este trastorno.

Sobreactivación de un área del cerebro.

En primer lugar, recordemos que la misofonía es un trastorno neuropsíquico poco diagnosticado, aunque muy común. Para los interesados, el más mínimo ruido que emana de los demás rápidamente se convierte en fuente de frustración auditiva. Podría ser masticar comida, escribir teclas en un teclado o hacer sonar el timbre del teléfono. A medida que más y más estudios se centran en la misofonía, el trabajo reciente ha ganado atención. Un equipo de la Universidad de Newcastle (Reino Unido) afirmó haber descubierto las razones por las que ciertos sonidos cotidianos pueden resultar muy perturbadores para algunas personas.

Su estudio, publicado en el Revista de neurociencia el 21 de mayo de 2021, evoca una conexión entre el área del cerebro responsable del procesamiento de sonidos y un parte de la corteza premotora. Sin embargo, este último gestiona los movimientos de los músculos de la boca y la garganta. Según este trabajo, esta conexión es más fuerte en personas con misofonía.

No menos que 37 voluntarios con misofonía (más un grupo de control) participó en las pruebas escuchando sonidos desencadenantes, como al comer, masticar o respirar. Durante estas mismas pruebas, los investigadores realizaron resonancias magnéticas cerebrales funcionales en los participantes. Según los resultados, los misófonos se superaron.activación del área del cerebro interviene en el manejo de los movimientos de la boca y la garganta.

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Crédito: Rawpixel / Pixabay

Una pista hacia tratamientos más efectivos

Para el Dr. Sukhbinder Kumar, autor principal del estudio, el sonido del disparador activa el área motora del cerebro en casos de misofonía. Los científicos creen que el fenómeno puede tener su origen en neuronas espejo en el cerebro. Se activan cuando una persona realiza una acción específica o ve a otras personas realizarla. Sin embargo, la activación del sistema neural del espejo por estos sonidos nunca ha provocado que los misófonos mastiquen o traguen involuntariamente. Por el contrario, los científicos creen que esto podría estar sucediendo muy bien. Algunas personas que utilizan misófonos pueden imitar los sonidos en cuestión. Esto sería controlar las sensaciones sentidas o encontrar un poco de consuelo.

El Dr. Sukhbinder Kumar cree que este trabajo puede allanar el camino para terapias más efectivas contra la misofonía. Entonces sería una cuestión de apuntar a las regiones del cerebro responsables del movimiento en lugar de atacar los sonidos. El interesado también indica que las neuronas espejo también podrían ser objeto de algún tipo de formación. La meta ? Supere la conexión entre el sonido y los efectos que pueden experimentar los pacientes.


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