Estudio confirma regreso de rorcuales comunes a la Antártida

Nuevos estudios aéreos han identificado varios grupos de rorcuales comunes de varias decenas de individuos que se alimentan cerca de la Antártida. Estos resultados sugieren que las poblaciones finalmente se recuperaron más de cuarenta años después de la prohibición de cazar estas ballenas en 1976.

Ballenas de aleta austral (Balaenoptera physalus quoyi) son la segunda especie de ballena más grande del mundo. Algunas personas pueden medir veintidós metros de largo promedian y pesan setenta toneladas.

Estos animales estuvieron al borde de la extinción por la caza industrial durante el siglo XX. Más de 700.000 individuos ont en effet été tués entre 1904, date du début de la chasse commerciale intensive dans l’océan Austral, et 1976, date à laquelle le quota de capture des rorquals communs a été fixé à zéro, dix ans avant le moratoire sur la chasse à la ballena. En ese momento, los investigadores estimaron que su población había sido reducido al 1-2% de su tamaño original.

Una parte significativa de estos esfuerzos de caza había tenido lugar en su áreas de alimentación en el extremo norte de la Península Antártica. Después de que terminó la caza comercial de ballenas, los estudios de cetáceos realizados bajo los auspicios de la Comisión Ballenera Internacional (CBI) entre 1978 y 2004 informaron de muy pocas ballenas de aleta en la zona. Con base en estos resultados, los biólogos asumieron que estos animales finalmente habían abandonado el área.

Unos cuarenta años después, nuevas investigaciones finalmente confirman una regreso de estas ballenas en grandes cantidades en estos lugares de alimentación históricos.

Al menos 8.000 personas.

Este trabajo fue realizado por la bióloga Helena Herr y su equipo de la Universidad de Hamburgo. Entre abril de 2018 y marzo de 2019, los investigadores inspeccionaron varios miles de kilómetros de terreno en el mar de Weddell desde un helicóptero.

Durante sus análisis, el equipo contó alrededor de 100 grupos de rorcuales comunes que constaban de dos a cuatro ballenas. Ocho grupos inusualmente grandes también incluían varias docenas de individuos. dos de ellos contados más de 150 ballenas que comieron juntos.

Interpretamos las altas densidades, la restauración de comportamientos históricos y el regreso a los lugares de alimentación ancestrales como signos de recuperación de la población.“, señalan los investigadores en su estudio publicado en Scientific Reports. Con base en su trabajo, los investigadores estiman que habría cerca de 8.000 rorcuales comunes en la zona.

ballenas antárticas
Agregación de alimentación de ballenas de aleta. Fuente Informes científicos.

La recuperación de dicha población también tendrá el potencial de aumentar la “productividad primaria” de sus áreas de alimentación a través de los efectos de reciclaje de nutrientes. La restauración de estas funciones cruciales del ecosistema podría permitir una mejor regulación del carbono atmosférico en la región oceánica más importante del mundo para la absorción de CO2 antropogénico.