¿Existe un tipo de ciudad capaz de contrarrestar el cambio climático?

En menos de tres décadas, más de dos tercios de los humanos vivirán en ciudades. Así, las áreas urbanas jugarán un papel clave en la lucha contra el calentamiento global. Recientemente, los científicos han descrito el tipo de ciudad que mejor se adapta a la situación.

Ciudades compactas, funcionales y verdes

Según las previsiones, no menos de diez mil millones de personas poblarán la Tierra en 2050, incluidos siete mil millones en las ciudades. También debemos subrayar el hecho de que hoy en día, las áreas urbanas son la fuente de casi 70% de las emisiones globales gases de efecto invernadero (GEI). Sin embargo, con el aumento de la población de la ciudad, estas emisiones podrían explotar. Sin embargo, los expertos del IPCC coinciden en que la concentración de personas y actividades en un mismo lugar representa una oportunidad real para mejorar la descarbonatación y la eficiencia de los recursos a gran escala. Esta forma de ver las cosas parte de la siguiente observación: los habitantes de las ciudades necesitan menos energía que los habitantes del campo, al mismo nivel de consumo.

Pero, ¿cómo sería la ciudad ideal para desempeñar un papel en la lucha contra el calentamiento global? Diana Reckien, de la Universidad de Twente (Países Bajos), trabaja en temas que vinculan las ciudades y el calentamiento global. El 7 de abril de 2022 explicó a la AFP que la futura ciudad baja en carbono sería ante todo compacta. En particular, se trata de una alta densidad sin demasiada expansión urbana, reduciendo así viajes casa-trabajo-servicio.

La organización del espacio tomaría entonces la forma de barrios de pocas manzanas de casas que albergan una comunidad que se beneficia de pequeñas calles y todos los servicios necesarios para la vida cotidiana. UN sistema de transporte eficiente y asequible uniría estos barrios con el objetivo de minimizar la presencia de automóviles privados, o incluso la necesidad de poseer un automóvil. Diana Reckien también subraya la importancia de la presencia de vegetación en diferentes formas, así como puntos de agua. Esto podría reducir los efectos de las islas de calor urbano (UHI, por sus siglas en inglés) que dificultan vivir en las ciudades en verano, especialmente durante las olas de calor.

ciudad de tokio
Créditos: tore2527 / iStock

Diferentes objetivos según la ciudad

Seguramente no todas las ciudades bajas en carbono del futuro tendrán los mismos problemas. Los expertos del IPCC han identificado tres categorías de áreas urbanas : ciudades establecidas, ciudades de rápido crecimiento y ciudades nuevas (o emergentes). Los primeros tendrán que desarrollar su transporte, su sistema energético y sus edificios. Estos últimos deberán establecer planes encaminados a mantener distancias de viaje cortas para los habitantes. Finalmente, las nuevas ciudades deberán ser neutrales en carbono (o bajas en carbono), porque están comenzando desde cero.

Los científicos creen que gran parte de la infraestructura urbana que estará presente en 2050 aún no existe. Además, nada menos que 880 millones de personas viven en asentamientos informales encarnando un cierto potencial. Organizar estos espacios de la mejor manera posible la primera vez sin duda evitará correcciones futuras costosas, que consumen energía y tiempo.


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