Hay agua líquida dentro de estos meteoritos.

Un equipo de investigadores anuncia que han identificado agua líquida rica en dióxido de carbono dentro de un meteorito formado hace 4.600 millones de años. Este descubrimiento sugiere que su asteroide padre se formó más allá de la órbita de Júpiter antes de acercarse al sistema solar interior.

El agua, en cualquier forma, es omnipresente en todo el sistema solar. Lo encontrarás en la Tierra, en la Luna, en los anillos de Saturno, en los cometas, en Marte o incluso en Titán y Encelado, por nombrar solo algunos ejemplos. El agua incluso está presente en lugares más inverosímiles. De hecho, se han detectado rastros de vapor en la atmósfera caliente de Venus, o en el fondo de los cráteres de Mercurio, que coquetea con el Sol.

Agua líquida en condritas carbonáceas

Los investigadores también detectaron inclusiones de agua líquida dentro de cristales de sal ubicados en una clase de meteoritos llamados condritas ordinarias, que constituyen la gran mayoría de todos los meteoritos registrados en la Tierra. Sin embargo, hasta ahora, este preciado recurso nunca se había encontrado en meteoritos. condritas carbonosas, formado muy temprano en la historia del sistema solar. Ahora esta hecho.

En un estudio reciente, un equipo de la Universidad Ritsumeikan de Japón, dirigido por Akira Tsuchiyama, se basó en técnicas de microscopía para examinar fragmentos del meteorito Sutter’s Mill. Formado allí alrededor de 4,6 mil millones de años, en los albores del sistema solar, la roca había completado su viaje a la Tierra en 2012, cerca de Sacramento (Estados Unidos). Estos análisis permitieron aislar un pequeño cristal de calcita que alberga un pequeña bolsa de agua líquida envase al menos 15% de dióxido de carbono.

agua de meteorito
Créditos: Pixabay

La presencia de inclusiones de agua líquida en el meteorito Sutter’s Mill tiene implicaciones interesantes con respecto a los orígenes del asteroide padre de este meteorito. En vista de estos resultados, los investigadores creen que el objeto probablemente se formó a partir de fragmentos de agua congelada y dióxido de carbono. Si este es el caso, significa que se desarrolló más allá de la órbita de Júpiter, para luego migrar dentro de nuestro sistema bajo los efectos gravitacionales del gigante.

Por lo tanto, este nuevo y emocionante trabajo amplía nuestra comprensión de cómo evolucionaron los planetas en nuestro sistema solar. Recordemos también que esta agua primitiva también pudo haber contribuido a “hidratar” la Tierra hace varios miles de millones de años, contribuyendo en última instancia a la aparición y desarrollo de la vida.


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