Investigadores han hecho un descubrimiento clave en la lucha contra la obesidad

Los investigadores han identificado una vía de comunicación previamente desconocida que permite que la grasa se comunique directamente con el cerebro, al menos en ratones. Al eliminar esta conexión, los roedores quemaron más grasa. Se necesita más trabajo, pero la interrupción de esta red de comunicación puede algún día ayudar a tratar la obesidad en humanos.

Sabemos desde hace mucho tiempo que el cerebro usa las neuronas del sistema nervioso simpático para decirle al cuerpo que queme más grasa. Sin embargo, hasta ahora, los científicos creían que la comunicación inversa (de la grasa al cerebro) era menos directa, ya que la grasa enviaba mensajes al cerebro mediante la liberación de hormonas en el torrente sanguíneo.

Un nuevo estudio publicado en la revista Nature muestra que la grasa también envía mensajes directamente al cerebro a través de las células nerviosas sensoriales llamadas ganglios de la raíz dorsal.

Grasa beige para combatir la obesidad

Ubicados cerca de la médula espinal, los ganglios de la raíz dorsal (GRD) se extienden en largos hilos hacia los órganos periféricos. La información sensorial recopilada luego se envía al cerebro a través de la médula espinal. Los investigadores saben desde hace tiempo que los GRD transportan información desde la piel y los músculos hasta el cerebro. Sin embargo, hasta ahora siempre ha sido difícil determinar qué información transmiten las neuronas desde el tejido adiposo al cerebro a través de los GRD debido a la dificultad de visualizar estas neuronas en acción.

Eventualmente, los investigadores encontraron una manera de hacerlo. Como parte de este trabajo, el neurocientífico Li Ye y su equipo del Instituto de Investigación Scripps en La Jolla, California, marcaron con fluorescencia neuronas DRG extendidas en el tejido adiposo de varios ratones. Usando un sistema previamente desarrollado para ver a través del tejido animal, los investigadores pudieron observar la acción de los GRD desde sus orígenes cerca de la médula espinal hasta las almohadillas de grasa.

Como recordatorio, la grasa viene en muchos colores dependiendo de cómo la use el cuerpo. Brown, por ejemplo, se quema para generar calor. El blanco se almacena principalmente (es lo que quieres que desaparezca). Finalmente, el beige se coloca entre los dos. Cuando el cuerpo necesita quemar más grasa, estos tejidos grasos pueden convertirse en grasa parda en un esfuerzo por generar calor. Cuando el cuerpo no necesita quemarla, la grasa beige se vuelve blanca y por lo tanto se almacena.

Estos tejidos grasos son, por tanto, más “dinámicos” que los demás. Por esta razón, los investigadores creen que pueden desempeñar un papel importante en los problemas de obesidad. Por lo tanto, para este estudio, el equipo se centró en ello.

obesidad grasa
Créditos: Pixabay / jarmoluk

Cortar “frenos de coche”

Durante sus experimentos, los investigadores suprimieron las neuronas DRG que se conectaban a esta grasa beige por medio de un virus. Como resultado, se intensificaron los genes relacionados con la producción de grasa y la generación de calor. Dicho de otro modo, los ratones quemaron más grasa. Su grasa beige también se volvió más marrón, una señal de que la temperatura de los roedores había aumentado.

Una forma de apreciar mejor el proceso es imaginar la siguiente analogía. Si el cuerpo es un automóvil y la grasa es el combustible, entonces el sistema nervioso simpático actúa como el pedal del acelerador diciéndole al cuerpo que queme más combustible (por lo tanto, más grasa). Por el contrario, el sistema de comunicación grasa-cerebro recientemente descubierto parece funcionar como un pedal de freno, actuando en oposición al pedal del acelerador del sistema nervioso simpático. Aquí, los investigadores han cortar los frenos, lo que promovió la quema de grasa.

Los investigadores plantean la hipótesis de que este “sistema de frenado” le dice al cerebro cuánta grasa se está quemando, asegurando que el cuerpo no queme demasiado. Este es solo un trabajo preliminar, pero sería interesante ver si tal proceso podría funcionar en humanos y, de ser así, si este proceso podría manipularse con la esperanza de ayudar a las personas obesas a perder peso.