La ESA quiere producir energía solar en el espacio

La Agencia Espacial Europea debería presentar su programa Solaris a finales de 2022. Será una inversión muy importante con el objetivo de instalar una unidad de producción de energía solar en el espacio, una instalación cuyos beneficios serían muy numerosos.

Impulsar la descarbonización energética

En primer lugar, recuerda que generar energía solar en el espacio no es una idea nueva. Varios proyectos en esta línea ya están en marcha. Por ejemplo, China declaró en 2019 que quería construir la primera planta de energía solar del mundo en el espacio para 2025. Hace unos meses, Reino Unido hizo una declaración similar para una instalación en torno a 2035. Según indica un tuit del 16 de agosto de 2022 publicado por su director general Josef Aschbacher, la Agencia Espacial Europea (ESA) también está en esta carrera. Para la ESA, apostar por la producción de energía solar desde el espacio permitiría a la Unión Europea mejorar su independencia energética. Al mismo tiempo, esto reduciría sus emisiones de gases de efecto invernadero (GEI).

Antes de diseñar su programa Solaris, que será presentado en noviembre de 2022, la ESA ha encargado varios estudios a firmas consultoras, particularmente en Alemania y Reino Unido. El objetivo era evaluar los costos, así como la beneficios de la generación de energía solar en el espacio. La agencia también ha publicado estos estudios para que los responsables políticos de la Unión puedan entender lo que realmente está en juego. Para Josef Aschbacher, no hay duda de que producir energía solar desde el espacio podría impulsar a la Unión Europea en términos de descarbonización energética. Y si todo sale según lo planeado, el desarrollo del sistema Solaris podría comenzar ya en 2025.

Cubrir el 30% de las necesidades energéticas de Europa

Concretamente, Solaris consiste en colocar satélites en órbita sobre la atmósfera terrestre. Este último podrá recolectar energía solar y convertirla en electricidad. Luego tendrán que enviar la energía a la Tierra. por microondas. Finalmente, las células o antenas fotovoltaicas lo recibirán antes de convertirlo en electricidad para uso doméstico o industrial.

Generando tal energía en el espacio confiere algunas ventajas, incluida la ausencia de noche o nubes capaces de interferir con el sol. Además, la incidencia solar, que afecta a la eficiencia de los paneles solares, es mayor en el espacio que en las latitudes septentrionales de Europa. También debemos recordar que el continente consume nada menos que 3.000 TWh de electricidad al año. Sin embargo, estudios encargados por la ESA estiman que una unidad de producción de energía solar en el espacio podría cumplir con los 30% de las necesidades energéticas europeas.

Obviamente, la fabricación e instalación de tales infraestructuras debería costar una verdadera fortuna. Hay que decir que se trata de una constelación de decenas de satélites colectores muy imponentes, situada a 36.000 km de la Tierra. Sin embargo, cada uno de estos satélites tendrá una masa unas diez veces mayor al de la Estación Espacial Internacional (ISS) y sus 450 toneladas.