¿La guerra de Ucrania obligará a los europeos a pasar por SpaceX?

La Agencia Espacial Europea (ESA) lleva varios años preparando su misión Euclid, que tiene como objetivo arrojar luz sobre la materia oscura y la energía oscura. La agencia había planeado un lanzamiento en marzo de 2023 desde la Guayana Francesa a bordo de un cohete Soyuz. La guerra en Ucrania puso fin a esta cooperación, obligando a los europeos a buscar otra alternativa de lanzamiento: el Ariane 6. Sin embargo, todavía no sabemos cuándo podrá volar este cohete. ¿Y si la alternativa no fuera otra que SpaceX, uno de los principales competidores de Arianespace?

La misión de Euclides

Sabemos que el Universo se está expandiendo y que esta expansión se está acelerando. Para explicar este vuelo cada vez más rápido de las galaxias, los cosmólogos han imaginado la presencia de una fuerza repulsiva opuesta a la gravedad: la famosa energía oscura (o energía oscura). Por el momento, es inaccesible para nosotros, al igual que el materia negra. Respecto a este último, sería una forma de materia que no emite, absorbe ni refleja luz capaz de explicar los movimientos de estrellas y galaxias.

Comprender la naturaleza de estos dos misterios es de suma importancia si deseamos comprender mejor el funcionamiento del Universo. En un intento por ver las cosas un poco más claras, la Agencia Espacial Europea (ESA) ha desarrollado un misión llamada Euclides.

Su principal objetivo será estudiar la evolución de las galaxias en los últimos diez mil millones de años mediante el análisis de la distribución de materia oscura y materia ordinaria. Gracias a todos estos datos, los investigadores podrán leer la historia de nuestro Universo con más precisión, comprender su expansión y, de hecho, estimar su verdadero grado de aceleración.

Una misión sin lanzador

Hasta hace poco, el lanzamiento de esta misión estaba programado para 2023 a bordo de un cohete Soyuz de fabricación rusa a través del proveedor de lanzamiento europeo Arianespace. Este vuelo debía operar desde el puerto espacial europeo de Kourou, en la Guayana Francesa. Sin embargo, esta cooperación terminó el 26 de febrero por iniciativa de Rusia en respuesta a las sanciones impuestas por los estados europeos tras la invasión de Ucrania. Resultado: varias misiones europeas, incluida Euclid, ahora se reúnen sin lanzadores.

El caso de Euclides es particularmente problemático. De hecho, su almacenamiento podría costar más de cien millones de euros al año y puso a todo su equipo en espera. Además, desde hace varias semanas, los líderes de la misión han estado buscando una alternativa.

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Impresión artística del telescopio Euclid de la ESA. Créditos: Wikipedia

La solución SpaceX

Arianespace, el socio utilizado por la ESA para casi todos sus lanzamientos, está desarrollando actualmente su nuevo caballo de batalla: Ariane 6. Euclid podría usar el versión 6.2 lanzador (con etapa superior hipergólica impulsada por el motor Aestus). Sin embargo, ese cohete aún no ha volado, y al menos otros cuatro satélites ya han reservado vuelos antes de Euclid.

Para evitar perder demasiado dinero, la misión tendría que lanzarse rápidamente a bordo de un cohete disponible con suficiente capacidad de elevación. Aquí es donde entra SpaceX. La capacidad de elevación del cohete. Halcón 9 es de hecho muy similar a la de Ariane 6.2. Sobre el papel, el caballo de batalla de SpaceX sería perfectamente capaz de enviar el satélite de dos toneladas a su órbita L2 requerida. Además, el lanzamiento de un Falcon 9 cuesta menos de cien millones de dólaresque es equivalente a los costos de almacenamiento de Euclid durante un año.

Una de las preguntas que queda sin respuesta es cómo el espectro de vibración del lanzamiento del Falcon 9 (que puede afectar a los instrumentos de Euclid) difiere del de Ariane/Soyuz. SpaceX está realizando actualmente un estudio de viabilidad. Esto podría completarse a finales del verano. Si la empresa cumple con los requisitos, se podría establecer una fecha de lanzamiento. programado para el próximo año.

Por lo tanto, la opción SpaceX parece apropiada. Sin embargo, ¿podría realmente la ESA lanzar una de sus mayores misiones científicas a bordo de un cohete que compite con el de Arianespace, su socio histórico? Para los estados miembros de la ESA que han invertido mucho en la infraestructura de lanzamiento europea, enviar a Euclid en un Falcon 9 puede no ser un camino fácil, pero no obstante, un camino necesario.

Los responsables se consultarán en los próximos meses. Tendremos la respuesta en noviembre.