La investigación espacial también contribuye a la lucha contra el cáncer

Recientemente, los resultados de un estudio realizado por la NASA permitieron aprobar una novedosa prueba de detección. Este último permite identificar muchos tipos de cáncer. Este estudio representa una nueva prueba de que la conquista del espacio puede tener aplicaciones concretas en la Tierra.

Un estudio iniciado hace 20 años

Desde hace décadas y los primeros humanos en órbita, la ciencia trata de comprender los efectos de las condiciones a las que se tiene que enfrentar el organismo. Hay que decir que, cuando los astronautas están en el espacio, recibir grandes cantidades de radiación, y esto por medio de la famosa radiación cósmica. Los humanos también se enfrentan a muchas partículas cargadas de nuestro Sol.

También debemos mencionar la microgravedad, que puede causar muchas dolencias: envejecimiento acelerado, descalcificación ósea o incluso la aparición de varios tipos de cáncer. Desde la década de 2000, la NASA ha estado tratando de desarrollar mejores formas de medir el impacto de la radiación en el cuerpo humano. En nota de prensa del 26 de octubre de 2022, la agencia espacial menciona un estudio cuyo objetivo era ayudar en la lucha contra el cáncer.

Iniciado en 2002, el estudio en cuestión se denomina Oficina de Investigaciones Físicas y Biológicas. El objetivo original de los investigadores era comprender cómo, y en qué medida, ciertas partes del código genético humano podían hacer un seguimiento del impacto de la radiación a lo largo del tiempo. Hablamos de “microsatélites”, es decir, piezas repetitivas de código de ADN en las que ciertos “patrones” se repiten generalmente entre 5 y 50 veces. Estos patrones tienen una longitud de entre uno y seis pares de bases.

ADN
Créditos: Natali_Mis / iStock

Una aplicación concreta y útil

Resulta que los microsatélites se encuentran en miles de lugares dentro del genoma humano. Sin embargo, estos, dependiendo del daño recibido, son mucho más propenso a mutar. El hecho es que, si bien estos microsatélites se han considerado biomarcadores durante mucho tiempo, los investigadores han descubierto recientemente que podrían representar un base para las pruebas de tamizaje para detectar muchos tipos de cáncer.

Según la NASA, de este trabajo nació la prueba de detección OncoMate, recientemente aprobada por la Agencia de Medicamentos de los Estados Unidos (FDA). Sin embargo, la prueba está actualmente limitado a la detección del síndrome de Lynch, que afecta a 1 de cada 279 personas.Este síndrome favorece la aparición de diferentes tipos de cáncer: de estómago, de ovario y de colon. Sin embargo, más allá del cribado, OncoMate permite seguir la evolución de la enfermedad y así tratar los cánceres más tratables.

Para los científicos, el desarrollo de la prueba representa un paso adelante en el lucha contra la letalidad de estos cánceres. Además, esta aplicación de un estudio realizado en el espacio demuestra una vez más que es importante continuar investigando en este campo. Así, el test OncoMate se suma a la larga lista de avances y otras novedades fruto del trabajo realizado en el espacio.