La mejor forma de disfrutar la vida es no siempre fijarse metas.

Según un profesor de psicología en los Estados Unidos, estar constantemente guiado por metas no es realmente algo positivo. De hecho, nos exponemos constantemente a las decepciones y esto, lamentablemente, afectaría nuestra capacidad de ser felices.

Cuando ganar da menos placer que perder

Un gran número de personas tiene un ritmo de vida que deja muy poco espacio para el descanso y, sobre todo, para la relajación. Este tipo de ritmo a menudo empuja a las personas a establecer nuevos objetivos para lograr para ser siempre eficaz. Por otro lado, seguir constantemente listas de tareas pendientes o probar siempre nuevos proyectos también puede ser una especie de escape a ciertos problemas o de un estado de depresión. Como un artículo publicado por El guardián 8 de julio de 2021, existe una paradoja: cada logro es sinónimo de la desaparición del objetivo, el mismo que da sentido a la existencia. Entonces puede surgir una crisis de identidad cuando se trata de buscar una nueva misión y seguir adelante.

Este tipo de fenómeno tiene un explicación física. De hecho, al anticiparnos al logro de una meta, liberamos dopamina, la hormona del placer, que da la motivación para adoptar el comportamiento necesario para nuestra supervivencia. Un ejemplo es un estudio de la Universidad de Cambridge (Reino Unido) que en 2009 mostró que los apostadores sienten un mayor aumento de dopamina cuando pierden que cuando ganan. En otras palabras, ganar es una especie de decepción después de la emoción del evento en el que los apostadores apuestan.

Practica actividades “télicas”

¿Se puede evitar esta inevitable decepción? Kieran Setiya es profesor de psicología en el MIT (Estados Unidos) y autor del libro Midlife: A Philosophical Guide. Se inspiró en el famoso filósofo griego Aristóteles para desarrollar su idea: necesitamos actividades “télicas”, de la palabra griega telos (la meta). Sin embargo, estas actividades son bastante simples los que hacemos enteramente por placer. Sobre todo, estos no tienen finalidad y generalmente se aprecian en el presente y se refieren al bienestar de las personas.

Libro psicópata del MIT
Crédito: Kieran Setiya

Por eso, hacer jardinería, ir a la playa, pasear por la montaña, cantar, hacer deporte o incluso aprender un idioma de forma divertida son actividades que pueden resultar adecuadas. Sin embargo, evoquemos una condición importante: no debe convertirse en un fin en sí mismo. Según Kieran Setiya, el comportamiento ideal sería promover más este tipo de actividad y considerarlas como complementos a nuestras principales actividades, nuestras misiones, nuestros objetivos.


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