La misión EnVision tendrá que “frenar el aire” en la atmósfera de Venus

La misión EnVision de la ESA, que tiene previsto visitar Venus a finales de la década, no tendrá mucho combustible en sus depósitos. Para operar sus maniobras, la sonda tendrá que aerofrenar en la atmósfera del planeta. ¿Cómo funciona esta técnica? ¿Consiste? ?

Actualmente se están preparando cuatro misiones alrededor de Venus. Dos de ellos, DAVINCI+ y VERITAS, están pilotados por la NASA. Otro está siendo desarrollado actualmente por China, mientras que el último, llamado EnVision, será ofrecido por la Agencia Espacial Europea (ESA).

Todos estos proyectos, cuyos lanzamientos están previstos durante la década, serán complementarios, cada uno de ellos dotado de diferentes instrumentos con el fin de comprender mejor la trayectoria evolutiva de este planeta Los datos recopilados durante misiones anteriores sugieren que, aunque hoy en día es muy inhóspito para la vida, Venus alguna vez fue muy similar a la Tierra.

La sonda EnVision llevará consigo sistemas de radar capaces de perforar la espesa atmósfera del planeta para analizar los tipos de rocas en el suelo. La nave espacial también podrá buscar rastros de su antigua tectónica de placas y reliquias de actividad volcánica que pueden haber desencadenado el efecto invernadero que secó el planeta. Finalmente, otro objetivo será saber si Venus sigue geológicamente activo o no.

La técnica del aerofrenado

Para llevar a cabo toda esta investigación, la sonda EnVision deberá posicionarse correctamente alrededor del planeta. En general, estas maniobras orbitales se realizan gracias al encendido regular de motores que permiten subir, bajar o incluso orientar la trayectoria de la nave. Sin embargo, esta no es la única técnica disponible.

Para reducir la velocidad y bajar gradualmente su órbita a través de la cálida y espesa atmósfera del planeta, EnVision (que tendrá el tamaño de una camioneta) deberá realizar un maniobra especial llamada aerofrenado. Concretamente, consiste en utilizar la resistencia atmosférica para frenar un barco.

La nave será inyectada en la órbita de Venus a una altura muy elevada, aproximadamente a 250.000 km, luego tendremos que descender a una órbita polar a una altura de 500 km para operaciones científicas.“, explica Thomas Voirin, jefe del estudio EnVision. ” Sin embargo, dado que volaremos en un cohete Ariane 6.2, no podremos permitirnos todo el propulsor adicional que normalmente se necesitaría para bajar nuestra órbita”. Por eso la técnica del aerofrenado parece adecuada.

EnVision realizará varios miles de estos pases a través de la atmósfera de Venus durante aproximadamente dos años.

Aerofrenado EnVision Venus
Una ilustración de la sonda europea EnVision. Créditos: ESA

Un proceso dominado en Marte, pero Venus es diferente

La técnica ha sido realizada por varias naves en Marte, como Mars Reconnaissance Orbiter (MRO) y ExoMars Trace Gas Orbiter (TGO). En Venus, en cambio, es más complicado debido a la atmósfera ultradensa del planeta, pero no solo eso. La gravedad de Venus también es casi diez veces mayor que la de Marte. Esto significa que las velocidades serán aproximadamente el doble de altas. Como resultado, EnVision tendrá que apuntar a unas rpm de aerofrenado más bajas, lo que resultará en un fase de aerofrenado el doble de larga.

Actualmente, la ESA está probando varios materiales candidatos que pueden soportar con seguridad este duro proceso de “navegación atmosférica”. Los resultados de este trabajo se esperan para finales de este año.

Tenga en cuenta que esta no será la primera vez que una nave espacial utiliza aerofrenado cerca de Venus. La sonda Venus Express de la ESA ya ha realizado un aerofrenado experimental durante los últimos meses de su misión en 2014. Esto ha permitido recopilar datos valiosos sobre esta técnica.