Las plantas que invaden el Ártico podrían formar un nuevo sumidero de carbono masivo a través de las turberas frescas

Un efecto inesperado del cambio climático se está haciendo sentir en el Ártico: crecientes sumideros de carbono, en forma de ‘proto-turba’.

Un trozo de turba, en algún lugar de Irlanda. La turba se ha extraído en esta área durante siglos para ser utilizada como combustible, pero esa práctica se desaconseja por razones ambientales. Imagen vía Wikimedia.

El cambio climático está cambiando el funcionamiento de los sistemas naturales en todo el mundo. Ya se ha derramado mucha tinta sobre el tema, pero baste decir que estos cambios corren el riesgo de inclinar el equilibrio actual del mundo que nos rodea, y estos cambios afectarán el equilibrio de las sociedades humanas en todo el mundo.

Nuestra única esperanza de frenar estos cambios es dejar de emitir gases de efecto invernadero, por un lado, y encontrar formas de contener y eliminar los que ya se han emitido, por el otro. Una nueva investigación viene a mostrar que al menos algunos de los cambios en los ecosistemas naturales provocados por el cambio climático están aquí para ayudar con este último.

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“Todavía no es turba en el sentido real de la palabra, pero se podría decir que es el punto de partida para la formación de turba”, dice Minna Väliranta de la Facultad de Ciencias Biológicas y Ambientales de la Universidad de Helsinki, investigadora principal del estudio.

La turba, también conocida como ‘césped’, es un tipo de suelo que se encuentra alrededor de humedales como pantanos, ciénagas o turberas. Piense en la turba como un tipo de carbón que todavía está ‘en desarrollo’ y no está muy lejos. Es una acumulación de vegetación parcialmente descompuesta y materia orgánica mezclada con suelo que se forma en el contexto de condiciones químicas y físicas únicas. Las tierras turberas a menudo se caracterizan por una alta acidez y falta de oxígeno; estos evitan la completa descomposición de la materia orgánica contenida en los suelos, atrapando el carbono que contenían estas plantas. En general, las plantas que crecen en las turberas capturan más carbono a medida que se desarrollan que el que liberan después de morir.

Las turberas son los sistemas naturales de sumidero de carbono más eficientes del planeta. Juntas, las turberas contienen aproximadamente el 40% de todo el carbono del suelo en el mundo. Aún así, todo este desempeño lleva tiempo: se necesitan miles de años para que un ecosistema de turberas saludable se desarrolle y crezca hasta alcanzar un tamaño significativo.

Pero, informan los investigadores, ese proceso ya comenzó en el Ártico. El estudio es parte de un proyecto más grande financiado por el Consejo de Investigación del Medio Ambiente Natural (NERC), una institución británica correspondiente a la Academia de Finlandia, que estudia el fenómeno de ‘ proto-turba’.

El estudio actual utiliza datos recopilados en 2018, cuando un esfuerzo de investigación internacional perforó la tierra en busca de muestras de suelo en tres sitios alrededor del fiordo Isfjorden en Svalbard, Noruega. En cada uno de estos sitios, los investigadores encontraron suelo mineral cubierto por una fina capa de materia orgánica, carbono que había sido capturado de la atmósfera por las plantas en crecimiento.

Esa capa orgánica estaba formada principalmente por musgo. A medida que avanza el cambio climático, más áreas de un Ártico cada vez más cálido permitirán que las plantas crezcan y formen turberas. Este proceso de vegetación que invade el Ártico previamente congelado se conoce como “reverdecimiento ártico” y generalmente involucra musgos y arbustos. Y podría tener un efecto dramático en la evolución del clima en el futuro.

“Si este proceso que genera prototurba ocurre de manera extensiva, un reservorio de carbono inesperado, o una comunidad de plantas que mitigue el cambio climático, puede estar en proceso de establecerse en el norte. Este embalse no se ha incluido en la modelización de los ecosistemas y la atmósfera, ya que tradicionalmente se ha pensado que no se forman nuevas turberas”, señala Väliranta.

“Se puede decir que el descubrimiento de nuevos sumideros de carbono pone en juego un nuevo componente que debe ser considerado en los modelos para predecir mejor el funcionamiento de los ecosistemas en un clima más cálido”.

El artículo “Reserva de carbono recién iniciada, patrones de acumulación de suelo orgánico y principales factores impulsores en el Alto Ártico Svalbard, Noruega” se ha publicado en la revista. Informes científicos.