¿Las plumas ayudaron a los dinosaurios a sobrevivir a su primer apocalipsis?

La nueva evidencia de lagos helados encontrados junto a huellas de dinosaurios refuerza la idea aún debatida de que una gran ola de frío podría ser la causa de la extinción de muchas especies terrestres hace unos 200 millones de años. Si se cree en este trabajo, la capacidad de desafiar el frío de un invierno volcánico podría haber permitido que los dinosaurios sobrevivieran, mientras que muchos otros sucumbieron.

Hace unos años, una nueva datación precisa de las rocas confirmó que las gigantescas erupciones volcánicas fueron, en efecto, la causa de la repentina extinción de la mitad de las especies vivas de la Tierra hace unos 200 millones de años alterando el clima global. Sabemos que los dinosaurios, ya presentes, pero todavía tímidos en ese momento, sobrevivieron a este evento para finalmente dominar el planeta durante 135 millones de años antes de desaparecer a su vez unos 66 millones de años.

Los investigadores son conscientes de que la mayoría de las extinciones han ocurrido en el océano. Sin embargo, todavía es cuestionable exactamente cómo este evento de extinción afectó la vida en Pangea. ¿Los dinosaurios y todos los demás experimentaron una ola de calor o una ola de frío?

La respuesta no es evidente. En el mar, sabemos que las locas cantidades de dióxido de carbono liberadas por los volcanes han hecho que los océanos se vuelvan demasiado ácidos. Sé testigo de los cambios químicos en las conchas y los huesos que dejan los organismos marinos. En tierra, los geólogos han pensado durante mucho tiempo que los gases de efecto invernadero han elevado las temperaturas. Sin embargo, otros procesos climáticos importantes pueden haber estado en juego.

De hecho, el azufre de los volcanes en erupción puede formar pequeñas gotas en la atmósfera capaces de devolver la luz del sol al espacio, lo que podría llevar a la superficie a un breve “invierno volcánico”.

Nuevas pistas en China

Para tratar de aprender más, los geólogos pueden confiar en algunas pistas que atestiguan las temperaturas frías anteriores. Si se forma hielo a lo largo del borde de un lago, por ejemplo, las rocas sueltas y la suciedad en la costa pueden quedar atrapadas en el interior. Cuando este hielo se rompe y flota en aguas más profundas, se derrite y arroja arena o guijarros con él. Entonces, cuando los geólogos detectan arena o grava en la costa en el lodo de un lago antiguo, puede indicar el trabajo del hielo.

En un nuevo estudio publicado en Science Advances, un equipo dirigido por Paul Olsen, geólogo y paleontólogo de la Universidad de Columbia, anuncia que han aislado este patrón revelador en rocas antiguas de Fondo del lago de la cuenca de Junggar, al noroeste de China. Hace unos 200 millones de años, la región estaba al norte del Círculo Polar Ártico y formaba parte de Pangea.

Sin embargo, esta pista que indica la presencia de hielo en ese momento se encuentra en las mismas capas de roca donde abundan ciertas huellas de dinosaurios conservadas. Para los investigadores, esto sugiere que los dinosaurios vagaban por las orillas del antiguo lago incluso en condiciones invernales heladas.

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Un acantilado de esquisto donde los científicos han encontrado guijarros glaciares en medio de sedimentos de grano fino. Créditos: Paul Olsen/Lamont-Doherty Earth Observatory

gracias plumas?

Con base en las conexiones evolutivas entre los dinosaurios que evolucionaron a finales del Triásico y los dinosaurios posteriores, los pterosaurios y las aves emplumadas modernas, los autores argumentan que los dinosaurios que sobrevivieron a este período frío también tenían plumas y otras estructuras fibrosas aislantes. Este escenario apoyaría entonces la teoría de que hubo un evolución temprana y única de las plumas en los dinosaurios.

Para los investigadores, la idea de una ola de frío destructiva también podría ayudar a encajar otros patrones en el registro fósil. Por ejemplo, sabemos que los parientes de los cocodrilos, extintos hace mucho tiempo, llamados pseudosuquios, dominaban los trópicos cálidos del Triásico Superior. Los paleontólogos creen que, al igual que los reptiles modernos, estas criaturas sin plumas se adaptaron para conservar el agua y, por lo tanto, probablemente podrían haber sobrevivido a las condiciones cálidas y secas si el dióxido de carbono volcánico hubiera causado una ola de calor.

Sin embargo, los esqueletos y huellas de estos reptiles prácticamente desaparecieron del registro fósil tras el final del Triásico. Este hallazgo lleva a los autores a especular que estos animales pueden no haber tenido los medios físicos para mantenerse calientes durante un invierno volcánico.

Naturalmente, es difícil llegar a una conclusión definitiva sobre esta cuestión basándose únicamente en este estudio. De hecho, es muy difícil desentrañar todos estos efectos climáticos y tratar de aclarar los vínculos entre los mecanismos potenciales de destrucción y ciertos grupos de organismos.