Los científicos están en alerta, pero no en pánico.

La semana pasada se informaron más de ciento veinte casos confirmados o sospechosos de viruela del simio en al menos una docena de países no africanos. La aparición sorpresiva de este virus fuera de las fronteras continentales habituales cuestiona a los investigadores que sospechan una propagación silenciosa. Pero, ¿debemos alarmarnos?

Lo que sabemos

Detectada por primera vez en monos de laboratorio en 1958, se cree que la viruela del simio se transmite de animales salvajes (como roedores) a humanos. En un año promedio, ocurren unos pocos miles de casos en África, generalmente en las partes occidental y central del continente.

Hasta ahora, los casos registrados fuera de estas fronteras se han limitado a un puñado asociado con viajes a África o la importación de animales infectados. El número de casos detectados desde hace varios días en el resto del mundo (más de 120 a 20 de mayo en al menos doce países fuera de África) pone así a los científicos en alerta.

Al igual que el covid-19, la viruela del simio puede causar síntomas similares a los de la gripe, pero también desencadena una ganglios linfáticos agrandados y posiblemente lesiones distintas en la cara, manos y pies llenas de líquido. La mayoría de las personas se curan en unas pocas semanas sin tratamiento.

Sin embargo, cabe recordar que el virus responsable de esta enfermedad no es el SARS-CoV-2. no se transmite no tan fácilmente. A diferencia del SARS-CoV-2, que se transmite a través de pequeñas gotas en el aire (aerosoles), se cree que la viruela del simio se transmite por contacto cercano con fluidos corporales (saliva o tos). Esto significa que es probable que una persona infectada infecte a muchos menos contactos cercanos que alguien con SARS-CoV-2.

Además, al estar relacionado con el virus de la viruela, también existen ya tratamientos y vacunas para frenar su propagación. Por eso, si la comunidad científica está en alerta, ella no entra en pánico.

viruela del mono
Créditos: Bloomberg

Varias preguntas pendientes

El 19 de mayo, investigadores portugueses cargaron el primer borrador del genoma del virus de la viruela símica detectado allí. Lo que los investigadores pueden decir a partir de estos datos genéticos preliminares es que este patógeno es vinculado a una cepa viral presente principalmente en África Occidental. Esta cepa causa una enfermedad más leve y tiene una tasa de mortalidad más baja que la que circula en África Central.

Por otro lado, aún no está claro en qué medida precisamente la tensión en el origen de las epidemias actuales difiere de la de África Occidental. También se desconoce si los virus que aparecen actualmente en varios países están vinculados entre sí. Las respuestas a estas preguntas podrían ayudar a determinar si el aumento repentino de casos se debe a una mutación que permite que este virus se propague más fácilmente que los del pasado, y si cada uno de los brotes se remonta a un solo origen.

Sin embargo, se debe enfatizar que el virus de la viruela símica es un virus de ADN relativamente grande. Estos agentes son más efectivos para detectar y reparar mutaciones que los virus de ARN, lo que significa que es poco probable que este virus haya mutado repentinamente para volverse apto para la transmisión humana, de ahí la advertencia de los científicos.

El hecho de que la enfermedad se haya detectado en tantas personas sin conexión aparente entre sí sugiere que el virus podría haber difundir en silenciolo que haría que la enfermedad fuera más difícil de rastrear.

Otro enigma es por qué casi todos los grupos de casos incluyen hombres de entre veinte y cincuenta años, muchos de los cuales tienen sexo con otros hombres. Aunque no se sabe que la viruela del simio se transmita sexualmente, la actividad sexual ciertamente constituye un contacto cercano. Los científicos tendrán una mejor idea del origen de los brotes y los factores de riesgo de infección una vez que se complete una investigación epidemiológica que involucre un rastreo riguroso de contactos.