¿Los niños fruto de las técnicas de reproducción asistida se convierten en adultos más felices?

Numerosos estudios ya se han ocupado de niños y adolescentes concebidos mediante técnicas de procreación médicamente asistida (AMP). Sin embargo, hasta ahora ninguno se había interesado por la calidad de vida de estos jóvenes adultos en la actualidad. Recientemente, investigadores australianos intentaron arrojar algo de luz sobre esta zona gris.

Medición de la calidad de vida de los bebés probeta adultos

ART reúne todas las siguientes prácticas médicas: concepción in vitro, conservación de gametos, tejidos germinales y embriones, transferencia de embriones e inseminación artificial. Si bien estas técnicas aparecieron por primera vez a fines de la década de 1970, existen nada menos que ocho millones de bebés probeta en el mundo de hoy.

Numerosos estudios ya han tratado extensamente el tema de la salud física y el desarrollo de los niños y adolescentes concebidos mediante técnicas de reproducción asistida (TRA). Esta investigación destaca mayor riesgo de defectos de nacimiento, bajo peso al nacer y prematuridad, potencialmente sinónimo de retraso en el neurodesarrollo. Las observaciones sobre la salud física de los bebés de probeta son, por otro lado, bastante buenas. Sin embargo, se han planteado algunas preocupaciones con respecto a su salud cardiovascular y metabólica.

Sin embargo, la ciencia tiene un conocimiento muy limitado sobre la calidad de vida de los adultos. Investigadores de la Universidad de Monash (Australia) llenaron este vacío con su estudio publicado en la revista Human Fertility el 22 de marzo de 2022. Según los hallazgos, los bebés probeta adultos no están peor que los demásde lo contrario.

ART in vitro
Créditos: boggy22 / iStock

El estudio en cuestión se refiere 193 individuos de técnicas de reproducción asistida cuyo seguimiento se realizó desde los 18 a los 28 años de edad. El grupo control reunió a 86 individuos nacidos naturalmente y cuyo seguimiento se realizó desde los 22 hasta los 35 años de edad. Todos los participantes son de la provincia australiana de Victoria. En ambos casos, los científicos siguieron los protocolos dados luz verde por la OMS. El objetivo era medir su calidad de vida para estos adultos considerando los siguientes cuatro puntos: psicosocial, físico, relaciones sociales y entorno.

Un bono de calidad de vida en la edad adulta

Estas investigaciones tienen investigó muchas características. Estos incluyen la orientación sexual de los participantes, la edad de la madre al nacer, la evaluación del peso, el número de amigos cercanos y la situación financiera familiar durante la adolescencia. Otros puntos se relacionan con la calidad de la relación con sus padres, así como la frecuencia de sus actividades físicas de alta intensidad. Sin embargo, como conclusión de su estudio, los investigadores creen que los individuos resultantes de técnicas de reproducción asistida tienen un plus en calidad de vida en la edad adulta. Además, esto no tendría sin vínculo con factores psicosociales. Por lo tanto, estos individuos sentirían menos angustia psicológica. También tienen una mejor situación financiera, una mejor relación con sus padres y la sensación de tener una masa corporal correcta.

Los investigadores creen que el uso de técnicas de reproducción asistida genera una mayor inversión de los padres. Esto resulta en particular en una educación bastante autoritaria resultando en altas expectativas del niño, pero también en más presencia y apoyo. Sin embargo, este estilo educativo a menudo se asocia con una menor toma de riesgos en la vida y una mejor adaptación psicosocial durante la adolescencia.


.