Los peces grandes del océano necesitan ‘corredores azules’ para prosperar; ahora sabemos dónde deben establecerse.

Los investigadores han identificado cuatro áreas de alto tráfico del Océano Pacífico que deberían convertirse en el centro de los esfuerzos de conservación de los grandes peces oceánicos, como el atún o el pez espada.

Créditos de la imagen Engin Akyurt.

Un equipo de investigadores de la iniciativa Sea Around Us de la Universidad de Columbia Británica ha identificado ciertas áreas del océano que, según dicen, son especialmente importantes para el bienestar de los grandes peces pelágicos (permanecen en la columna de agua en lugar del lecho marino). Estas áreas corresponden a puntos en las rutas de migración (calculadas) de varias de estas especies de peces, incluidos 11 tipos de atún. Estas probables rutas de migración se trazaron a partir del concepto de filopatría, la tendencia de los peces a regresar a su lugar de nacimiento para reproducirse.

Autopistas de pescado

“Aplicamos el concepto de filopatría a los movimientos extraídos de estudios de marcado de especies como el atún de aleta azul del Pacífico casi amenazado y el atún de aleta amarilla muy explotado, y también combinamos esta información con los vínculos entre poblaciones deducidos de estudios genéticos. Esto nos permitió identificar ciclos tentativos de migración anual”, dijo Veronica Relano, candidata a doctorado de Sea Around Us y autora principal del estudio que presenta estos hallazgos.

El salmón puede ser la familia de peces más famosa por la filopatría, pero no son los únicos que tienen ese comportamiento, ni mucho menos. Mediante el estudio de la filopatría de diferentes especies de peces pelágicos, junto con mapas que muestran las distribuciones de capturas de cada especie y datos de la investigación de marcado y secuenciación genética, el equipo trazó las posibles rutas de migración de 11 especies de túnidos y otros peces pelágicos grandes en todo el Pacífico.

Con base en estas rutas, el equipo identificó áreas que deberían considerarse de prioridad ‘alta’ y ‘muy alta’ para que los conservacionistas se concentren. Varias especies y poblaciones de estos grandes pelágicos utilizan las mismas rutas de migración, explican o al menos tienen grandes tramos que se superponen con los de otras especies.

Sobre la base de los hallazgos, el equipo propone la creación de ‘corredores azules’, rutas donde se deben establecer medidas estrictas de gestión pesquera o prohibiciones parciales de la pesca industrial. Tales medidas permitirían establecer una mayor conectividad entre diferentes hábitats y poblaciones de estas especies de peces, brindándoles el espacio que necesitan para mantenerse y prosperar.

Dos de estos puntos críticos de migración de peces se encuentran en los sectores nororiental y central del Océano Pacífico, y dos en los sectores sudoccidental y central.

“Pero antes de establecer cualquier área protegida para apoyar la reconstrucción de las poblaciones de peces disminuidas, es importante considerar todo el conocimiento disponible sobre las migraciones y movimientos de diferentes especies. Esto es lo que nos propusimos hacer con este estudio”, dijo el Dr. Daniel Pauly, coautor del estudio y el mar que nos rodea investigador principal.

“Nuestros hallazgos sugieren en qué áreas tales esfuerzos serían más efectivos, pero, como se indica en nuestro título, los ciclos de migración cerrados que proponemos son tentativos y, por lo tanto, sería bueno que otros investigadores se propongan probar su validez”.

El artículo “Filopatría como herramienta para definir ciclos de migración cerrados tentativos y áreas de conservación para grandes peces pelágicos en el Pacífico” ha sido publicado en el diario Sostenibilidad.