más de mil millones de jóvenes en todo el mundo están en riesgo

Según un estudio estadounidense reciente, entre una cuarta parte y la mitad de los adolescentes y adultos jóvenes de todo el mundo podrían experimentar una pérdida auditiva significativa. Los investigadores creen que la causa no es otra que las “prácticas de escucha peligrosas”, es decir, el uso excesivo de auriculares, cascos o incluso la exposición excesiva a los altavoces de las discotecas.

Un joven atormentado por la pérdida de audición

En una publicación de 2021, la Organización Mundial de la Salud (OMS) afirma que 1.500 millones de personas están actualmente afectadas una pérdida auditiva más o menos pronunciada. De estos, 430 millones necesitan servicios de rehabilitación. Además, según las previsiones, nada menos que 2.500 millones de personas sufrirán pérdidas auditivas más o menos pronunciadas en 2050. Además, un estudio publicado en la revista BMJ Global Health el 15 de noviembre de 2022 y realizado por la Medical University of South Carolina en Charleston (Estados Unidos) viene a dar detalles.

Según los investigadores, entre un cuarto y la mitad de los adolescentes y los adultos jóvenes (más de mil millones de personas) corren el riesgo de perder la audición debido al volumen excesivo de su música. Esta práctica también puede causar tinnitus que se caracteriza por zumbidos, clics o silbidos audible sin ser causado por una fuente externa. Además, según muchos otorrinolaringólogos, muchas personas con trastornos auditivos consultan por este problema.

Club nocturno
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Prácticas de escucha peligrosas

Como parte del estudio, los expertos entrevistaron a 19.000 jóvenes, la mitad de los cuales admitió escuchar música a un volumen demasiado alto. Los resultados permitieron a los autores del estudio estimar entre 670 y 1350 millones el número de personas de 12 a 34 años con “prácticas de escucha peligrosas”. Recuerda que los profesionales de la salud desaconsejan superar los 85 decibelios en 40 horas de escucha a la semana. Desafortunadamente, el sonido presente en auriculares y audífonos suele alcanzar los 105 decibelios. El nivel sonoro en discotecas y otras salas de espectáculos está entre 104 y 112 decibelios. El hecho es que cada persona tiene capital auditivo que, después de ser consumido por completo, no se puede regenerar.

Por ello, los expertos señalan que las personas que escuchan música deben proteger su oído bajando el volumen del sonido, pero también escuchando durante cortos períodos de tiempo. A juzgar por las estimaciones, parece que corregir estas peligrosas prácticas auditivas es de crucial importancia para las generaciones más jóvenes.