Mutación ancestral ayuda a hacer perros más pequeños

Según un estudio publicado en la revista Current Biology, una parte del ADN de los perros responsable de su pequeño tamaño es más antigua de lo esperado. Esta mutación podría incluso remontarse a los lobos que vivieron hace más de 50.000 años.

Veinticinco genes determinan el tamaño de los perros. Uno de los más importantes, el IGF1, fue descubierto en 2007 por Elaine Ostrander y su equipo, expertos en genómica canina de los Institutos Nacionales de Salud de los Estados Unidos. Este último sería responsable de alrededor del 15% de la variación en el tamaño del cuerpo entre razas de perros. Sin embargo, no estaba claro cómo afectó a estos tamaños.

Más recientemente, Elaine Ostrander se asoció con Jocelyn Plassais de la Universidad de Rennes para estudiar los datos recopilados como parte del proyecto Dog Genome de los Institutos Nacionales de Salud (NIH). Este es un proyecto de ciencia ciudadana en el que los propietarios recolectan muestras de ADN de sus perros.

Al analizar este conjunto de datos (más de mil genomas de más de doscientas razas), finalmente pudieron identificar una mutación “inusual” no en el gen IGF1 en sí, sino en más bien en el ADNque regula su expresión, influyendo a su vez en el tamaño corporal del perro.

Un origen ancestral

Como recordatorio, cada gen se compone de una combinación única de cuatro bases: adenina, guanina, citosina y timina, que codifican una determinada proteína.

Dicho esto, hay dos versiones, o alelos, de este fragmento de ADN descubierto aquí. Un alelo tiene un base extra de citosina (C) que causa un tamaño corporal más pequeño. El otro alelo tiene un base adicional de timina (T) que a su vez causa un tamaño corporal más grande. Cada perro hereda dos alelos del gen (uno de cada padre). En otras palabras, cada perro puede tener dos versiones del alelo pequeño, una de cada uno o dos del alelo grande. Al examinar el ADN propuesto en los datos del genoma del perro, los investigadores encontraron una correlación importante entre los alelos y la altura: los perros pequeños eran CC, los perros medianos eran CT y los perros grandes eran TT.

A continuación, los investigadores querían saber hasta qué punto se podían rastrear los alelos en la evolución de los cánidos. Por ello, buscaron la mutación en el ADN de lobos antiguos y otras especies actuales a partir de genomas publicados en estudios previos. Luego observaron la presencia de estas dos variantes (C y T) en lobos, coyotes y zorros modernos, pero también en un Lobo siberiano de 54.000 años. Anteriormente, los investigadores pensaban que el alelo corto era mucho más nuevo que el alto. Sin embargo, como muestra este estudio, no fue así.

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Créditos: Teerasuwat/Pixabay

La naturaleza jugó un papel, pero los humanos ayudaron

Por tanto, esta famosa mutación del gen IGF1 parece haber jugado un papel clave en la evolución de pequeños cánidos como chacales, coyotes o perros de caza africanos. Sin embargo, es extremadamente improbable que los perros pequeños evolucionaran naturalmente para ser tan pequeños sin la intervención de la domesticación.

El alelo pequeño se mantuvo bajo [chez les chiens] durante decenas de miles de años hasta que se selecciona para la domesticación“, enfatiza Elaine Ostrander. ” Esta cría dio como resultado perros más pequeños que podían cazar mejor presas pequeñas, como conejos.“. Estos perritos, fruto de una selección artificial, son apareció hace entre 7.000 y 9.500 años.


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