¿Necesitará la tripulación de la Soyuz MS-22 un “bote salvavidas”?

La agencia espacial rusa Roscosmos necesita un poco más de tiempo para evaluar la capacidad de vuelo de su nave espacial Soyuz MS-22, que sufrió una importante fuga de refrigerante. Es probable que se tome una decisión en enero. Se consideran dos opciones.

Una escapada al espacio

Roscosmos tomará decisiones organizativas sobre las futuras acciones de los especialistas en tierra y la tripulación del segmento ruso de la ISS, así como posibles cambios en el horario de vuelo de la estación, en enero de 2023, según informa la agencia en comunicados de prensa. Dos grupos de trabajo están evaluando actualmente el barco.

El incidente ocurrió el 15 de diciembre, cuando los sensores registraron una caída de presión en el circuito de enfriamiento externo de la nave espacial Soyuz MS-22. Las imágenes de la NASA revelaron entonces que miles de millones de partículas de amoníaco escapaban al espacio, lo que obligó a cancelar una salida de los cosmonautas Sergey Prokopyev y Dmitri Petelin que estaba prevista para la misma época.

Tanto Roscosmos como la NASA han declarado que la fuga no presentaba ningún riesgo para la tripulación. El posterior descubrimiento de un agujero de 0,8 milímetros de ancho llevó a ambas agencias a especular que la nave espacial había sido golpeada por una partícula perdida.

Aun así, los propulsores Soyuz fallaron en pruebas posteriores. Además, quedan dudas sobre la regulación de la temperatura en el recipiente. Nosotros también todavía no sabemos si la cápsula podrá o no transportar de forma segura a los tres miembros de la tripulación en cuestión, a saber, Frank Rubio, Sergey Prokopyev y Dmitri Petelin.

Los cuatro miembros restantes de la tripulación de la ISS regresarán a bordo de su nave SpaceX Crew Dragon, que no puede acomodar astronautas adicionales.

Soyuz MS-22 ISS
La nave espacial Soyuz MS-22 se acopló al módulo ruso Rassvet. Créditos: NASA

Dos opciones consideradas

Si la Soyuz puede volar con normalidad, los astronautas regresarán a la Tierra con ella, probablemente en enero o febrero. De lo contrario, la tripulación regresará a bordo del Soyuz MS-23 que podrá acoplarse a la ISS de forma autónoma. Roscosmos ya está preparando la cápsula, pero este lanzamiento no puede producirse antes al menos a mediados de febrero. En cuanto al MS-22, sería devuelto a la Tierra sin pasajeros y recuperado para su análisis.

Mientras tanto, si surgiera una emergencia importante para cuando llegue la Soyuz de reemplazo, los tres astronautas involucrados no tendrían más remedio que usar el MS-22 dañado como un “bote salvavidas”. Por cierto, Roscosmos ya ha proporcionado al trío un conjunto modificado de instrucciones para este propósito. Nunca antes se había producido una evacuación de esta magnitud desde la ISS.