Neofobia alimentaria o cuando los niños rechazan alimentos nuevos

La negativa a probar nuevos alimentos, como carnes y otras frutas y verduras, afecta aproximadamente a la mitad de los niños. Esta es la neofobia alimentaria. Sin embargo, esto representa una etapa normal y transitoria en el desarrollo del niño.

Una verdadera “fase de parada”

Ante un plato desconocido, los niños con neofobia alimentaria pueden tener diferentes reacciones: girar la cabeza, apartar el tenedor, hacer muecas, escupir o incluso clasificar la comida en el plato. La neofobia alimentaria (o selectividad alimentaria) se refiere a la la mitad de los niños de 18 meses a 6 años y el 77% de los niños de 2 a 6 años según la revista Parents.

El niño primero pasa por una fase de descubrimiento de alimentos, luego de diversificación de alimentos (alrededor de 6/8 meses) antes de ingerir alimentos que su sistema digestivo puede soportar por completo. Entonces puede aparecer la neofobia alimentaria, una verdadera fase de parada que es completamente normal en el desarrollo infantil.

Según la doctora en psicología Liliane Hanse, existen tres niveles de neofobia alimentaria. El primer nivel, que afecta al 39% de los niños, se relaciona con la petición de degustar un plato antes de comerlo. El segundo (32% de los niños) implica la intervención de los padres para animar fuertemente al niño a comer. El tercer nivel (6% de los niños) genera un rechazo categórico a cualquier alimento nuevo.

niño comiendo
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Reprender y castigar al niño: un error

La neofobia alimentaria puede ocurrir de la noche a la mañana. El niño entonces comienza a rechazar casi todo lo que se le ofrece. Para la nutricionista Florencia Solsona, los padres deben practicar la psicología, porque cuanto más tranquilos estén, más rápido puede pasar la neofobia alimentaria. Ciertamente puede asentarse por varios años, pero estos son casos mucho más raros, por ejemplo cuando el niño descubre que puede tener poder sobre sus padres. Así, cuando el niño se niega a probar un alimento, lo último que se puede hacer es reprenderlo. Solo tienes que decirle que está bueno y demostrarle que cualquiera puede comerlo. Lo importante es que no se sienta castigado. En otras palabras, el privar del postre sería un error.

Según la ciencia, los alimentos más rechazados son las carnes, las frutas y verduras y los alimentos de sabor fuerte. En efecto, la neofobia alimentaria sería una especie de atavismo de protección contra la ingestión de alimentos tóxicos heredado de nuestros antepasados.