¿Por qué los humanos duermen menos que sus parientes primates?

Varios estudios sugieren que los humanos pasan menos tiempo durmiendo que sus primos primates más cercanos. ¿Cómo explicar esta discrepancia? Según un antropólogo, esta propensión a dormir menos, pero de manera más eficiente, habría evolucionado para minimizar nuestra exposición a los depredadores.

La investigación muestra que los humanos en sociedades no industriales (el tipo de entorno más cercano a aquel en el que evolucionó nuestra especie) duermen en promedio menos de siete horas por la noche. Por lo tanto, cuando se levantan por la mañana, parece que estas personas no duermen más que un habitante de una ciudad occidental. Estas cortas noches pueden sorprender si consideramos los casos de nuestros parientes animales más cercanos. Por ejemplo, los chimpancés duermen más de nueve horas por noche, mientras que los titíes cabeciblancos duermen unas trece horas.

Estos son solo ejemplos aquí. En general, los humanos son los que menos duermen en los primates. Esto es aún más sorprendente ya que según un modelo predictivo del sueño de los primates basado en factores como la masa corporal, el tamaño del cerebro y la dieta, los humanos deberían dormir unas 9,5 horas al día, no 7. En otras palabras, no encaja.

La investigación de Samson y otros especialistas sobre primates y poblaciones humanas no industriales también ha revelado que gastamos más tiempo en la fase de sueño conocida como movimiento ocular rápido (MOVIMIENTO RÁPIDO DEL OJO). Esta es la fase del sueño más asociada con el sueño activo. Por lo tanto, los humanos parecen haber evolucionado para necesitar menos horas de sueño que sus parientes primates al reducir el tiempo de otras fases conocidas del sueño. También somos flexibles sobre cuándo tenemos estas horas de sueño.

El antropólogo evolutivo David Samson de la Universidad de Toronto llama a esta discrepancia la paradoja del sueño humano. ¿Cómo explicarlo?

Reducir el riesgo

Las razones de nuestros extraños patrones de sueño todavía se debaten. Sin embargo, una parte de la respuesta probablemente se pueda encontrar en la historia de cómo nos convertimos en ‘humanos’.

Hace millones de años, nuestros antepasados ​​vivían y dormían en los árboles. Los chimpancés y otros grandes simios todavía duermen en lechos de árboles o plataformas temporales. Nuestros antepasados ​​son descendió de los árboles para vivir en el suelo. En algún momento también empezamos a dormir allí. A partir de entonces, renunciamos a todos los beneficios del sueño arbóreo, incluida la relativa seguridad frente a los depredadores.

Según el antropólogo, el sueño denso REM breve y flexible probablemente evolucionó debido a este amenaza de depredación mucho más presente en el suelo. También cree que otra clave para dormir seguro era dormitar en grupo. Según él, grupos de humanos podrían haber compartido refugios simples. Algunos miembros del grupo podían dormir mientras otros hacían guardia. Por lo tanto, ve el sueño como una subtrama crucial en la historia de la evolución humana.

Gandhi Yetish, antropólogo de la Universidad de California, sugiere que los humanos antiguos también pueden haber cambiado algunas horas de sueño por la el intercambio de información. Nuestros antepasados ​​podrían haber reducido así su sueño a un período más corto porque tenían cosas más importantes que hacer por la noche que descansar.

chimpancés humanos
Créditos: melocotón perlado/Pixabay

Humanos, tal vez no tan especiales

Para Isabella Capellini, ecologista evolutiva de la Queen’s University Belfast, tiene sentido que la amenaza de los depredadores haya causado que los humanos durmieran menos que los primates que viven en los árboles. En un estudio de 2008, ella y sus colegas encontraron que los mamíferos con mayor riesgo de depredación dormían menos en promedio.

Sin embargo, el investigador no está seguro de que el sueño humano sea tan diferente del de otros primates como parece. Ella recuerda que los datos existentes sobre el sueño en primates provienen de animales en cautiverio. Sin embargo, en un zoológico o en un laboratorio, los animales pueden dormir menos de lo normal debido al estrés. Por el contrario, también pueden dormir más debido al aburrimiento. Además, las condiciones estándar de laboratorio (doce horas de luz, doce horas de oscuridad) pueden no corresponder a lo que experimenta un animal en la naturaleza durante todo el año.

Entonces, tener datos de más animales salvajes ayudaría a los investigadores a responder la pregunta (y, en última instancia, a dormir mejor). Si los científicos tuvieran una imagen más clara del sueño de los primates en la naturaleza, entonces el sueño humano podría no terminar siendo tan excepcionalmente corto como parece.