¿Pronto implantes cerebrales para orgasmos a pedido?

El sexo no ha escapado a los avances tecnológicos. Después de los juguetes sexuales conectados, la pornografía de realidad virtual y los robots sexuales humanoides, la era de los implantes cerebrales no parece tan lejana. Recientemente, un psicólogo estadounidense sacó a relucir el tema y está seguro de que tales innovaciones son inminentes.

Presiona un botón para tener un orgasmo

En 2018, hablamos sobre el primer casco de realidad virtual dedicado a la pornografía. Un año después, un futurista se preocupó por la apariencia cada vez más realista de los robots sexuales. Además, los juguetes sexuales conectados se están democratizando gradualmente. ¿Y si todo esto pudiera (ya) quedar pronto obsoleto? En un artículo publicado por El periodico de Wall Street el 5 de marzo de 2021, el psicólogo Justin Lehmiller afirma que en solo de 10 a 20 años, será una cuestión de conceptos completamente nuevos que son preocupantes.

Este investigador del Instituto Kinsey de la Universidad de Indiana (Estados Unidos) menciona electrodos para ser implantado cerca de la médula espinal. ¿La meta? ¡Dale a la persona un orgasmo con solo presionar un botón! Justin Lehmiller cree que esto sería bueno para las personas con discapacidades que tienen dificultades para alcanzar el orgasmo. Sin embargo, este tipo de innovación podría llegar mucho más lejos.

Armonía robot sexo
¿Qué pasa si los robots sexuales, la pornografía de realidad virtual y otros juguetes sexuales conectados se vuelven obsoletos en un futuro muy cercano?
Créditos: Captura de YouTube / FOX 11 Los Ángeles

Más preguntas que respuestas

El psicólogo anuncia que en un futuro próximo será posible personalizar a nuestros socios así como las diferentes actividades sexuales. En cuanto a las parejas, podría ser, por ejemplo, un cónyuge fallecido, un ex o una celebridad cuya apariencia podría cambiar a voluntad. En términos generales, los usuarios deberían poder atreverse con cualquier cosa que tuvieran miedo de hacer en la vida real. Será también probar cosas prohibidas en la realidad ? Nadie lo sabe. Y si, por ejemplo, se convierte en una cuestión de actos de violación o violencia virtual, ¿la gente se sentiría tentada a actuar realmente? Una vez más, es muy difícil predecir las derivaciones de este tipo de tecnología.

Surgen otras cuestiones según Justin Lehmiller, como la del consentimiento. ¿Necesitará el usuario obtener el consentimiento de una persona para tener sexo virtual con ella? La protección de datos también es motivo de preocupación. De hecho, nadie quiere ver sus payasadas retransmitidas en la web, como ya es el caso de diferentes casos de sextape. Finalmente, ¿este nuevo nivel, que pronto podría cruzarse, pondrá en peligro el sexo “clásico”? En cualquier caso, la humanidad tendrá que tener en cuenta que este tipo de innovación podría, como las anteriores, aportar novedad, incluso si nada reemplaza la experiencia humana.


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