¿Qué son estos parches de cielo despejado?

De vez en cuando, las nubes que pueblan nuestro cielo presentan aspectos inquietantes. Algunas de estas peculiaridades tienen causas completamente naturales mientras que otras son el resultado de la acción humana. Es en esta segunda categoría que caen los programas de capacitación discutidos en este artículo.

Con una geometría circular, elíptica o lineal, estos espacios en la cubierta de nubes se designan con el término cavidad, presentado oficialmente por el Atlas Internacional de Nubes en 2017. Con frecuencia se escapan mechas, similares a cabellos, como si una parte del cielo se hubiera derrumbado repentinamente. Además, se observan esencialmente en presencia de cirrocúmulos o altocúmulos, característica que no es ajena a los procesos implicados en su aparición.

Del agua al hielo, una reacción en cadena

La causa más común de estas formaciones es el paso de un avión en una fina capa de nubes formada por gotitas de agua sobreenfriada, es decir, líquidos a temperaturas inferiores a 0°C. Sin embargo, este estado es inestable. Asimismo, la perturbación aerodinámica representada por la brusca descompresión del aire al paso de la aeronave es suficiente para desencadenar el paso del agua al estado sólido. Cabe señalar que, contrariamente a lo que se podría pensar en el pasado, las partículas emitidas por los motores parecen jugar un papel marginal.

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Formación lineal en el cielo, probablemente debida al paso de uno o más planos a través de la capa de nubes. Créditos: Flickr.

La caída de temperatura que acompaña a la alteración de la presión permite que las gotitas se conviertan en cristales de hielo. Sin embargo, el fenómeno no permanece localizado, sino que se generaliza a una gran área por efecto dominó. De hecho, el agua de las gotas circundantes se evaporará gradualmente y llegará a agrandar los cristales: este es el efecto Bergeron. El proceso se extiende hacia el exterior y deja tras de sí un claro, testigo de cristales que se han vuelto lo suficientemente pesados ​​como para precipitarse y evaporarse en el aire subyacente. Es esta precipitación la que forma las estelas mencionadas anteriormente. Hablamos de virga para designar aquella precipitación que no llega al suelo.

Según si el plano atraviesa la capa de nubes en vertical o, por el contrario, en horizontal, observaremos formas circulares o lineales. Además, dependiendo de las condiciones microfísicas de la nube fina, solo una parte de la nube puede ser inestable, de ahí los patrones a veces irregulares o tortuosos informados por los observadores de campo. Finalmente, cabe señalar que las imágenes satelitales de muy alta resolución ahora permiten observar estas brechas sistemáticamente desde el espacio.