¿Serán los tardígrados los primeros astronautas interestelares?

Nuestra capacidad para explorar directamente el cosmos se ha limitado a un pequeño número de misiones lunares e interplanetarias. El programa Starlight de la NASA señala un camino a seguir para enviar pequeñas naves espaciales a otras estrellas utilizando propulsión de energía dirigida a distancia. Estas naves espaciales miniaturizadas serán capaces de realizar exploración robótica, pero también podrán transportar pequeños organismos. Los investigadores, obviamente, están pensando en los tardígrados.

Varias agencias gubernamentales y empresas privadas pretenden establecerse permanentemente en la Luna y luego en Marte. En cuanto a las misiones interestelares, no hay ningún plan sobre la mesa. Aunque hay propuestas para enviar misiones robóticas, enviar astronautas a un sistema cercano no es todavía no es posible. Por otro lado, las misiones interestelares posiblemente podrían llevarse a cabo en un futuro próximo con tardígrados. Al menos eso es lo que sugiere una nueva investigación que aparecerá el próximo mes de enero en la revista Acta Astronautica.

Para este trabajo, el equipo se centró en el programa Starlight de la NASA y en cómo podría permitir estudios biológicos interestelares utilizando microorganismos tolerantes a la radiación.

Alcanza velocidades relativistas

Starlight es un programa fundado por la NASA en 2009 para estudiar cómo se podría utilizar la energía dirigida (láser) para propulsar pequeñas naves espaciales a velocidades relativistas (cercanas a la de la luz en el vacío). Otros proyectos similares vieron la luz hace unos años, como el Breakthrough Starshot, una ambiciosa misión interestelar para llegar a Alpha Centauri, el sistema estelar más cercano, en solo veinte años. El principal atractivo de la vela ligera es el hecho de que no requiere propulsor, lo que la hace especialmente ligera y fácil de acelerar.

Hasta ahora, sin embargo, todos estos proyectos no implicaban ninguna forma de vida. El objetivo era simplemente llegar a la estrella más cercana y recopilar la mayor cantidad de información posible mediante instrumentos a bordo.

Sin embargo, como demuestran Stephen Lantin y su equipo en la Universidad de Florida, una misión de este tipo también podría permitir estudios biológicos en el espacio profundo, como pruebas efectos de la radiación y las condiciones extremas en el medio interestelar en los seres vivos.

tardígrados
Enjambre de naves espaciales de vela láser que salen del sistema solar. Crédito: Adrian Mann

¿Quién mejor que los tardígrados?

Como ejemplo, el equipo consideró a los tardígrados que son conocidos por su increíble resistencia frente a temperaturas y presiones extremas, radiación, deshidratación, inanición e incluso el vacío cercano del espacio.

Ya se han realizado varias pruebas en el espacio cercano durante las cuales estos pequeños osos de agua estuvieron expuestos a un frío extremo y a la radiación solar. En cualquier caso, estos tardígrados tienen sobrevivió a condiciones que habrían matado a otros organismos. De hecho, algunos incluso han logrado producir descendencia sana después de la exposición al vacío del espacio.

Como tal, los tardígrados serían candidatos ideales para probar este tipo de estudio que podría haber en muy bien implicaciones significativas para futuras misiones tripuladas en el espacio profundo. Más allá de estas consideraciones, este tipo de proyectos también podrían dar más credibilidad (o no) a la muy interesante hipótesis de la panspermia.

Por supuesto, todavía hay una serie de desafíos técnicos que superar antes de que se pueda montar y lanzar una misión de este tipo. Sin embargo, hay avances.


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