Si miras tu smartphone mientras caminas, eres un agente del caos

Las personas que caminan por la calle con la cabeza enterrada en sus teléfonos inteligentes no solo están disminuyendo la velocidad. Un experimento realizado por investigadores japoneses revela cómo unos pocos caminantes distraídos pueden interrumpir los movimientos de toda una multitud.

Movimientos de multitudes bajo el microscopio.

Los seres humanos utilizan una variedad de señales visuales para anticipar los movimientos de los demás. Además, cuando caminas por una acera llena de gente o cruzas un paso de cebra durante la hora pico, el camino que estás siguiendo no es un accidente. Un simple viaje a través de la multitud se parece mucho más a un baile que realizamos con quienes nos rodean.

Hisashi Murakami, del Instituto de Tecnología de Kioto, se hizo la siguiente pregunta: ¿Qué pasa si se interrumpe la atención de un solo individuo? Para averiguarlo, con su equipo, realizaron una serie de experimentos al aire libre en el campus de la Universidad de Tokio, filmando a dos grupos de estudiantes en una pasarela de unos nueve metros de largo.

Como parte de estos experimentos, primero se pidió a los dos grupos que caminaran uno hacia el otro a un ritmo normal. Durante la reunión, todos los estudiantes ejecutaron intuitivamente una maniobra que los especialistas en multitudes conocen bien: pistas formadas. Concretamente, cuando una persona al frente de un grupo se abrió paso a través del grupo que venía al frente, los demás siguieron detrás, creando así varias bandas de caminantes que se cruzaron entre sí.

Agentes del caos armados con teléfonos inteligentes

Luego, los investigadores pidieron a tres de los estudiantes que realizaran una tarea en sus teléfonos inteligentes mientras caminaban, lo que mantuvo la mirada de los sujetos dirigida hacia abajo en lugar de hacia adelante.

Cuando estos estudiantes fueron colocados al final de su grupo, la distracción no afectó la forma en que los grupos se cruzaban. Por otro lado, una vez al frente, los investigadores señalaron un marcada ralentización en el ritmo de marcha de todos los gruposs.

Por un lado, los caminantes distraídos daban zancadas hacia los lados para esquivar a otros, pero también inducían este comportamiento en otros. Algunos se movían de una manera más brusca de lo que normalmente lo harían. Según los autores, prestar atención a su teléfono inteligente de hecho priva a otros de la información contenida en nuestros ojos.

Al final de estos experimentos, finalmente pareció que algunas personas que no prestaron toda su atención a la navegación podrían cambiar el comportamiento de una multitud de más de cincuenta personas.

A medida que más personas usan teléfonos inteligentes y otros dispositivos que ayudan a distraernos, puede ser necesario que los arquitectos y urbanistas preocupados por el movimiento de multitudes consideren estos nuevos comportamientos, dicen los investigadores. Mientras tanto, ¡recuerde mirar hacia arriba!


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