Tener una percepción negativa de tu propio cuerpo puede tener un origen muy sorprendente

Recientemente, un estudio británico destacó un fenómeno asombroso. Las personas con una percepción negativa de su cuerpo podrían estar sujetas a una mala conexión entre su cerebro y sus órganos internos. Las personas que están más preocupadas por su peso se verían afectadas por respuestas cerebrales deficientes a las señales enviadas por el intestino.

Un problema de “recepción”

Numerosos investigadores en psicología han realizado trabajos sobre la percepción que los individuos tienen de su propio cuerpo. Sin embargo, esta pregunta es también explorado por neurocientíficos, incluida Jane Aspell de la Universidad Anglia Ruskin (Reino Unido). En su estudio publicado en la revista Corteza el 2 de septiembre de 2021, el especialista evoca una alteración en la percepción del cuerpo por un mala recepción de señales eléctricas entre los intestinos, el corazón y el cerebro.

Según Jane Aspell, lo que llamamos “La experiencia del cuerpo” se separa en dos partes, es decir, la del exterior y la del interior. En el nivel de estas dos partes, los individuos son conscientes de sus extremidades, su piel, los latidos de su corazón o incluso su hambre. Sin embargo, estas mismas personas no consciente de las señales internas que los órganos intercambian constantemente entre sí.

Gracias a su investigación, la neurocientífica cree que la mala recepción de los mensajes enviados por el intestino y el corazón al cerebro son capaz de afectar negativamente percepción de las personas de sus propios cuerpos. Se trata de una cuestión de interocepción (ver diagrama a continuación), que es, por tanto, objeto de una perturbación.

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Una interocepción anormal

Como parte del trabajo, la investigadora y su equipo evaluaron a un grupo de adultos sanos. A estos voluntarios se les preguntó sobre su relación con su propio cuerpo y, en particular, la posibilidad de que exista un sentimiento de vergüenza (o preocupación) por su peso. A continuación, los líderes del estudio actividad eléctrica registrada en el cerebro y los intestinos – luego cerebral y cardíaco – de cada voluntario.

Según los resultados, las respuestas cerebrales débiles en la interacción entre el intestino y el cerebro corresponden a una alto nivel de vergüenza corporal. También hay una cuestión de mayor preocupación relacionada con el peso. Como explica Jane Aspell, aquí tenemos una interocepción anormal. El cerebro luego pondría más énfasis en la apariencia física – y por tanto el peso – dándole más importancia, cuando se trata de una conexión más débil entre el cerebro y el “Cuerpo interno”.

Este trabajo podría proporcionar respuestas a personas con una percepción negativa de su cuerpo. Sin embargo, esta percepción puede tener una lejos de tener un impacto insignificante en la vida diaria de estas personas. Entonces se podrían tomar medidas para identificar y por qué no prevenir estas alteraciones en la percepción del cuerpo. Por tanto, es probable que los resultados de este estudio mejoren la vida de las personas que padecen trastornos alimentarios, cuyo número ronda los 900.000 en Francia.


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