Todo sobre las unidades astronómicas.

El espacio es vasto, prodigiosamente vasto. Una vez que los científicos abordan el cosmos, nuestras mediciones diarias ya no son necesarias, porque son demasiado “débiles” para representar correctamente los tamaños y distancias intra y extragalácticos. Debieron pues adaptarse a las nuevas dimensiones titánicas impuestas por la inmensidad del Universo desde principios del siglo XX y crear unidades astronómicas fácilmente aprehensibles por el Hombre. Por eso han llegado a nuestras vidas cantidades como un año luz, un parsec, un segundo de arco o incluso una unidad astronómica. Pero, ¿a qué corresponden exactamente? Te lo contamos todo.

el año luz

Al contrario de lo que mucha gente piensa, el año luz (al) no es una medida de tiempo. ella define una distanciaque viajó por luz dentro de un año. Además, el año luz es muy útil para localizar objetos fuera de nuestra vecindad directa ya que la estrella más cercana al sistema solar ya se encuentra a 4,24 años luz de distancia. Es difícil expresar la diferencia en kilómetros, ya ves. Reducido a una dimensión más reveladora, el año luz equivale a 9,46 billones de kilómetros.

Nebulosa del velo
La Nebulosa del Velo, cuyos chorros atraviesan el “vacío” a más de 2.400 años luz. Créditos: NASA, ESA y The Hubble Heritage Team (STScI/AURA)

Neptuno, el octavo y último planeta del sistema solar desde nuestra estrella, orbita a una distancia media de 4.500 millones de km. Así, los fotones emitidos por el Sol le llegan en medio año versus ocho minutos para iluminar y calentar la Tierra. Además, estos ocho minutos luz que nos separan de la estrella nuclear corresponden a lo que se llama una unidad astronómica.

Unidad astronómica (UA)

El año luz no es apropiado para estimar distancias entre objetos celestes en el sistema solar. Aquí es donde entra en juego la unidad astronómica, denominada AU. Este último determina la distancia media de la tierra al sol Quién es de 150 millones de kilómetros. Así, estamos a 1 UA de nuestra estrella, mientras que Neptuno (nuevamente) sigue su curso a 30,06 UA. Además, desde una distancia de una UA, el Sol aparece bajo una amplitud de 30 segundos de arco.

Tierra Sol
Crédito: legal/iStock

el segundo de arco

El segundo de arco (denotado 1”) es una unidad de esquina correspondiente a 1/3600 grado. Para hacernos una idea, es el tamaño aparente de una pelota de baloncesto observada a 50 km. Esta medida se usa ampliamente en astronomía, porque la mayoría de los objetos cósmicos son extremadamente remotos, por lo que usar grados o radianes para expresar la amplitud no es realmente exacto. Por ejemplo, la Galaxia de Andrómeda (M31) tiene una extensión manifiesta de 150 minutos de arco (un minuto de arco, denotado 1′, relativo a 1/60 de grado), fabulosamente distante 2.540.000 años luz de la Tierra o 778 kiloparsecs (kpc).

transportador
Créditos: Clker-Free-Vector-Images /Pixabay

el pársec

El término “parsec” puede sonar directamente de una película de ciencia ficción. Y, sin embargo, esta unidad astronómica que expresa a distancia de hecho fue inventado por los astrofísicos. Procedente de la contracción “paralaje-segundo”, el parsec (pc) se definía antiguamente como resultado de la distancia de una unidad astronómica (espaciado Tierra-Sol) marcada en un ángulo de un segundo de arco. El siguiente diagrama ayuda a aclarar esta explicación.

parsec
Diagrama de la antigua definición del parsec. Créditos: Meanos/Wikimedia

Esta regla al no ser realmente precisa, los valores de un parsec fluctúan permanentemente. Es por esto que en 2015, la Asamblea General de la Unión Astronómica Internacional definió definitivamente la representación del parsec. Ahora, esta medida es equivalente a 648.000/π unidades astronómicas. Es decir que un arco de circunferencia de radio π parsecs bajo un ángulo de un segundo de arco ve su longitud estrictamente igual a una unidad astronómica (UA). Por lo tanto, el parsec es igual a 3,26 años luz.

Ya sabes en qué se enmarcan ciertas denominaciones derivadas del dominio espacial, siendo su definición la mayor parte del tiempo claramente alejada de los seres humanos comunes. Sin embargo, incluso si el espacio es inconmensurable y parece estar por encima de nuestras cabezas, pensemos que somos una parte integral de él, y siempre lo hemos sido.