Un abuso de azúcar en Navidad sería motivo de depresión durante el invierno

Las vacaciones de Navidad son conocidas por ser un momento privilegiado y feliz para compartir con la familia. Y en este contexto, los excesos no son infrecuentes: alcohol, comida, etc. Sin embargo, según un estudio, consumir demasiada azúcar durante este período promueve la depresión durante la temporada de invierno.

Un momento lejos del ideal

Una investigación publicada en la revista Medical Hypotheses en 2020 explica que el abuso de azúcar durante las comidas navideñas aumenta la riesgo de depresión durante el invierno. Chocolates, leños, caramelos, castañas confitadas, etc., lo principal es no consumir demasiado según el equipo del Departamento de Psicología de la Universidad de Kansas (Estados Unidos). Además de un probable aumento de peso debido al exceso de azúcar, este tipo de exceso en realidad se agrega otras causas físicas de depresión durante el período invernal, como la reducción de la exposición al sol.

Según los autores del estudio, la “depresión estacional de invierno” afecta al 30% de las personas en los Estados Unidos. Durante este período, han ansia de más carbohidratos y las fiestas navideñas caen prácticamente a principios del invierno. Obviamente, este momento está lejos de ser el ideal. Sin embargo, este consumo excesivo favorece el desencadenamiento de procesos metabólicos, inflamatorios, pero también neurobiológicos asociados a la depresión estacional.

tortas de navidad
Crédito: AlexRaths / iStock

Para evitar a diario y no solo durante las vacaciones

También debes saber que cuando consumes dulces, estos actúan como una droga. Como era de esperar, los defensores de la American Heart Association no exceda los 25g de azúcares añadidos diario. Además, estos mismos azúcares añadidos pueden deteriorar a largo plazo el estado de ánimo, dañar el bienestar y aumentar la inflamación. Por lo tanto, estos consejos no deben seguirse especialmente durante las vacaciones, pero durante la vida diaria.

Lo ideal sería no olvidar consumir alimentos ricos en omega 3, en la mayoría de los casos pescado. Los pescados grasos y pequeños como la sardina, la anchoa y la caballa son los más interesantes. Omega 3 de hecho promovería buena comunicación entre neuronas y protegería el cerebro. Los alimentos ricos en hierro (carnes rojas, mariscos, lentejas) así como una buena hidratación también lo permiten. Un estudio de 2017 también confirmó una reducción de ataques agresivos en caso de consumo regular de omega 3.


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