Un ciego recupera parcialmente la vista gracias a un tratamiento pionero

Un equipo de investigadores anuncia que han restaurado parcialmente la vista de un ciego al integrar proteínas capaces de captar la luz dentro de una de sus retinas. El estudio, publicado en la revista Nature Medicine, es el primero en describir el uso exitoso de este tratamiento.

El voluntario, un francés ciego de 58 años, tendrá que llevar unas gafas especiales que le darán una percepción fantasmal de los objetos en un campo visual aún estrecho, pero aún así es mejor que no ver nada. “Obviamente, este no es el final del camino, pero es un gran paso.“, Dice el Dr. José-Alain Sahel, que divide su tiempo entre la Universidad de Pittsburgh y la Sorbona de París. Para el investigador, este estudio, resultado de trece años de trabajo, es una prueba de concepto que permitirá el desarrollo de tratamientos más efectivos.

El trabajo de la retina

La visión es la capacidad de detectar, integrar e interpretar los rayos de luz reflejados por el entorno. En este proceso, la retina, un tejido fino compuesto principalmente por neuronas que recubren la parte posterior del globo ocular, juega el papel principal. Como el sensor de una cámara, tiene un mosaico de receptores (las llamadas células fotorreceptoras) capaces de transformar la radiación de luz del dominio visible en señales eléctricas.

Luego, tenga en cuenta que las señales eléctricas producidas por nuestros fotorreceptores no se transmiten directamente al cerebro. Nuestras retinas están formadas por cinco clases principales de células organizadas en cinco capas. En esta configuración, es la última capa, formada por las células ganglionares, la que transmite información al cerebro a través del nervio óptico.

Los investigadores han trabajado durante mucho tiempo en los problemas de retinitis pigmentosa. Esta enfermedad genética hereditaria implica la pérdida de células fotorreceptoras en la retina. Por tanto, puede conducir a una ceguera total. Más de dos millones de personas en todo el mundo están preocupados.

Entrena nuevos fotorreceptores

Como parte de este trabajo, el Dr. Sahel y su equipo confiaron en la terapia génica para transformar las células ganglionares en nuevas células fotorreceptoras a través de proteínas derivadas de algas y otros microbios capaces de hacer que cualquier célula nerviosa sea sensible a la luz.

A principios de la década de 2000, los neurocientíficos ya habían descubierto cómo instalar algunas de estas proteínas en las células cerebrales de animales de laboratorio mediante la inyección de virus que transportaban sus genes.

El objetivo de esta técnica, llamada optogenética, fue construir nuevos canales sensibles a la luz para sondear la función cerebral. Al insertar una pequeña luz en el cerebro de un animal, los investigadores podrían activar o desactivar de forma remota cierto tipo de célula cerebral. El método revolucionario permitió entonces el descubrimiento de circuitos subyacentes a muchos tipos de comportamiento.

Como parte de este nuevo trabajo, el Dr. Sahel y su equipo se preguntaron si podían confiar en la optogenética para agregar proteínas fotosensibles a las células de la retina.

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Créditos: Pixabay

luz ámbar

Sin embargo, estas proteínas optogenéticas no eran lo suficientemente sensibles para producir una imagen a partir de la luz ordinaria que entraba en el ojo. Para este estudio, los investigadores optaron por una proteína sensible solo a la luz ámbar, más “agradable” a la vista que otros colores. Luego se basaron en virus capaces de suministrar estas proteínas ámbar a las células ganglionares de la retina.

A continuación, el objetivo era proporcionar un dispositivo capaz de transformar la información visual del mundo exterior en luz ámbar que pudieran reconocer estas células ganglionares. El desafío fue grandioso. De hecho, nuestros ojos se mueven naturalmente en pequeños movimientos varias veces por segundo. Y cada salto implica muchos cambios en los niveles de luz. A dispositivo integrado en gafas especiales sin embargo, ha podido ver la luz del día.

Después de probar su terapia génica y sus gafas en monos, los investigadores querían inyectar virus que llevaban genes de proteínas en los ojos de voluntarios humanos ciegos. A partir de ahí, tendrían que esperar varios meses para que las células ganglionares desarrollen proteínas optogenéticas. Luego, si tienen éxito, entrenarían a estos voluntarios para que usen las gafas.

Una vista parcialmente recuperada para un paciente ciego

Finalmente, debido a la pandemia, los investigadores solo pudieron probar su enfoque en un solo voluntario, un bretón de 58 años. Durante siete meses, el hombre usó sus anteojos el mayor tiempo posible, tanto en casa como cuando salía a caminar. Y un día, sorpresa…. ¡Se dio cuenta de que podía ver las franjas blancas de un paso de peatones!

Durante las pruebas de laboratorio posteriores, los investigadores descubrieron que este hombre podía extender la mano y tocar un cuaderno que estaba sobre una mesa. También habría logrado contar correctamente el número correcto de tazas colocadas frente a él doce veces de diecinueve.

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En un experimento, el voluntario ciego de 58 años pudo identificar la posición de dos copas. Créditos: Sahel et al.; Medicina natural

Naturalmente, tomará mucho más pruebas y resultados clínicos como positivos antes de considerar la optogenética como tratamiento estándar para algunas formas de ceguera. Sin embargo, la investigación apunta en la dirección correcta. Durante los próximos meses, el Dr. Sahel y sus colegas se encargarán de reclutar a otros voluntarios para probar diferentes enfoques y mejorar sus gafas.


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